Anclada en tu recuerdo

Me quedé en el eco de tus silencios mientras el tiempo quedo parado en un día del mes de Agosto. Acudo a mi razón a preguntarle que me ha sucedido contigo para que pase lo que pase no desaparezcas de mi memoria, porque cada rincón del recuerdo me lleva hasta ti, para que las lágrimas vuelvan cada vez que soy consciente que he quedado anclada y necesito pasar página y olvidar sin que me siga escociendo.

Aún así me encanta recordarte, tu sonrisa de duende perdido entre las hierbas, tu confesión aquel martes en aquella albufereta donde nos conocimos donde entre lágrimas me confesabas con detalle que estabas loco por mí y que solo te importaba el mundo si lo caminabas de mi mano. Aquella tarde que me convenciste, probablemente hasta hoy. Siempre tuviste la capacidad de sacarme de mis casillas pero también de devolverme la sonrisa cuando flaqueaban las ganas, al menos antes de que una nube se interpusiera en el camino y no supieras como lidiarla.

Hoy te escribo, para ver si al menos con las letras parte de esta congoja marcha y con ella el perdón que desde algún lugar quedó pendiente para entender que pasó con aquella pasión que se hizo humo.

Más yo misma no me entiendo, no es amor lo que proceso hacia tu recuerdo, eso pasó e incapaz sería de volver a él pero en mi alma un enigma se teje preguntándose qué sucedió exactamente.

Echo de menos nuestras conversaciones eternas, jamás me gustó hablar por teléfono pero sin embargo nos encantaba perdernos dos horas cada noche si no nos veíamos sólo para contarnos que tal el día. Donde quedaron tantos planes, nuestra escapada a esquiar juntos y a conocer Berlín.

Te marchaste ya estando juntos y dejándome sóla probablemente en el único momento en el que realmente te había necesitado y mientras yo quedé estancada en esos días intentando asimilar porque había pasado esto.

Y una brecha ha quedado en mis entrañas asumiendo que el amor marcho con la misma rapidez que vino dejando la intensidad como una mera anécdota en el corazón de los que lo vivimos con esa fuerza.

Espero acostumbrarme a olvidarte o al menos que no se me nublen los ojos cuando la vida te traiga a mi rutina.

Más tintinean en mis oídos la frase de Rafa : “Has de soltarlo Laura” … sin duda, pero que alguien me enseñe como.

Mientras te escribiré y me leeràs y nos preguntamos que hubiese sido de nosotros juntos sabiendo que nos hemos amado con locura y no hemos sido capaces de entendernos.

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