Felicidades Maitea

Mi querido Maitea :

 

Hace tiempo que quiero escribirte, tanto que ni yo misma recuerdo cuando fue ese día porque sin querer son tantos que envolviéndolos todos juntos hacen un día grande, casi tan grande como todo lo que te hecho de menos. Desde que te marchaste han pasado tantas cosas que aunque a veces por teléfono hemos hablado creo que no te las he contado todas. Ayer mientras ibamos en el coche con mi hermana me acordé de ti, me acuerdo muchas veces, a veces pienso que sobrevivo a los altibajos de amores itinerantes intentando refugiarme en tu cariño como si el día que te cruzaste decidiese idealizar nuestro amor como una coraza inmensa para olvidar los abateres de cariños sin sentido y amores mal encaminados … quizad no te olvide o quizad no quiera olvidarte porque a mi manera tu recuerdo me llena tanto que me hace pensar que solo tu aunque no supiste amarme o quizad no llegaste a entenderte a ti mismo eres la única persona en la que a día de hoy sería capaz de luchar por tenerte. Idealicé nuestro romance con tanta ansia que el perdon, el cariño y los recuerdos se fusionaron de tal manera que cuando te pienso una sonrisa me ilumina el alma; una ilusión me llena … volver a verte, pasear por Euskadi como si el tiempo y los llantos hubiesen dejado de existir con la distancia, esa que lamentablemente terminó con la ilusión de nuestros sueños.

Me pregunto muchas veces que encontré en ti, no fuiste gran amante y tampoco gran luchador, me quisiste a la manera que quieren las personas cuando están destrozadas, un amor a medias e insulso, un amor conformado en el recuerdo de otros recuerdos no míos pero que te confundían … quizad te eche de menos y te quiera tanto porque fuiste la única persona que sin sentir me amaste de la manera que aman los corazones limpios pero destrozados, porque cada vez que mi grito de auxilio buscaba un halo de esperanza siempre estabas detrás sin amarme pero si para cuidarme, porque tu supiste entender que las hadas no les importa regalar sus alas para enseñar a volar al que necesita … hoy igual que ayer y cada día que no nos hemos vuelto a ver eres el primero que me has cuidado y me has pensado has sido tu.

Hoy quiero recordar ese día en que te cruzaste por el camino, era un quince de Agosto, día de Santas Madres y Marias piadosas, a que mala hora te cruzaste por el camino para que las de arriba se apiadaran de este corazón que al cruzarte lo dejaste herido de muerte. En aquel momento pude sentir la locura de un amor incondicional, una película que en mi corazón se quedó gravada, celuloide de esperanzas, sueños y lucha por un amor imposible porque debía reposar antes.

Viniste a pasar un fin de semana que se alargaron a diez días, días inolvidables que mientras no estaba aunque mi corazón yacía a tu lado fueron los más hermosos que recuerdo en los últimos cuatro años, noches dormida entre tus brazos vistiendo de sueños la esperanza de no perderte nunca aún sabiendo que tu corazón estaba frágil, noches de risas, de complicidad de magia … noches de mariposas que revoloteaban desde mi estomago hasta el tuyo .., te recuerdo, aquí esperando mientras grababas a sashita, mientras planificabas que hacer en una tarde de Agosto … no entendía, no entendía como tus ojos se perdían en los míos, como podías compartir tantas ilusiones y siempre estar presente sin amarme, no concebía que simplemente la nitidez de tu corazón te invitaba a cuidarme porque mi locura te había llenado el vacío de sueños y sin querer te había devuelto la ilusión de sentir sin querer … como mi fuerza, y mi amor eran suficientes para vestir un vacío de ilusiones del ser más empobrecido en la espera de entenderse al menos a si mismo.

Recuerdo el día que marchaste, lloré tanto que a día de hoy me vuelven las lágrimas sólo de recordarlo, era una noche de viernes, un viejo amigo me acompañó en mi suplicio y me confesó que estaba enamorado … esa noche aunque triste fue mágica porque mi ninfa marchó contigo a cuidarte a la espera de volver a encontrarnos.

Cuantas conversaciones eternas deshaciéndonos en ilusiones, conversaciones psicoanalíticas sobre ti mismo como reflejo de mi y yo de ti, esa ilusión ante la espera de volver a encontrarnos, a abrazarnos, a sentirnos; esa exquisitez para preparar ese momento que aunque corto se alargaba cada día con la ilusión de volver a encontrarnos.

No hay momento que no me llene el corazón al recordarlo, los buenos y quizad los malos, te analizo a ti que en la distancia entendiste de repente que no podías continuar sintiendo sin sentir y yo que me obligaba a entenderte como si fuese una esclava de la esperanza … noches de viernes en casa esperando que se hicieran las seis para ir a recogerte, para ver junto a ti el amanecer en la malvarrosa, noches de Euskadi vestidas de valencia intentando creer en un amor imposible pero hermoso.

El amor más romántico con los finales más tristes, más emblemáticos y más duros … el día que quise descubrir Euskadi perdi el corazón de un vasco. Fueron dos meses apenas lo que el amor tuvo contacto físico, en que nuestras almas se fusionaron para encontrarse pero las cumbres de las distancias y los sentimientos no entendidos o asimilados pudieron con la ilusión de una ninfa y un principe derrotado por un manuscrito hecho pedazos que fue arrastrado por las aguas del río.

Hoy, tras casi ocho meses de conocerte y casi seis de no haberte visto te recordé con cariño en un coche; un amigo en un coche, que más que amigo empieza a ser cuñado me dijo :

         Laura, el amor duele y no tienes que hacerte una coraza porque entonces dejarás de ser tu misma para ser una coraza que se niega a vivir con naturalidad el amor que es la espera y la paciencia, el tesón y el resultado de la lucha.

 

Quizad sus palabras no eran las exactas pero mirando hacia atrás la única persona en la que pensé que podría esperar hubiera sido por ti, he vivido otras ilusiones desde que marchaste, he conocido personas muy especiales … pero sentir con solidez y arropo sólo tu recuerdo; sombras de historias una tras otra de historias vividas.

Hoy, tras unas semanas de no escucharnos he vuelto a acordarme de ti, hace días que quería llamarte pero sabes que la miseria del día a día te priva de existenciales como el mismo teléfono y hoy al volver a escucharte he sonreido.

De todas las miserias como decía al menos una buena noticia, que al fin tu lucha ha valido la pena; que quizad en temas del corazón no conseguiste la plaza pero en el paraíso del tesón y la lucha por tus sueños has conseguido al menos hacerte un sitio en el paraíso de las llamas, espero buen amigo y eterno compañero que al menos ahora que podrás apagar fuegos empieces a matar esos fantasmas que queman y te hicieron sucumbir al avance de tus miedos y quimeras. Aquí como siempre las ninfas que otorgan y entregan estarán esperandote para abrazarte y celebrar lo que un día aquí empezaste … tu plaza para emprender el camino hacia el mundo de los apaga-fuegos.

Un besote Maitea, mi corazón quedó en euskadi pero tu destino sin duda empezó en Valencia, la ciudad de los Valientes.

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