ARRANCANDO RECUERDOS

Hoy tengo un día extraño, este fin de semana tuve un pequeño incidente emocional, parece mentira cuando la vida te sonríe el corazón se debilite con tanta fuerza cuando te arrancan recuerdos hermosos. No sé si mi sueño frustrado es no haber sido madre aún o que quizad lo más parecido que sentí a amor hacia un niño lo viví con tanta intensidad que no llegué a ser consciente de  todo lo que ese niño había significado para mi.

 

Es complicado de explicar; ese niño significó mucho para mi en un momento, fue aquel momento simplemente pero ese vínculo de amiga, esa sensación de triunfo y protección con un nene tan especial como él. Me conformé con no verlo, al fin y al cabo es normal, me alegra su felicidad con su entrañable nuevo hermanito, con su futura familia, me alegraba y conformaba con verlo en fotos sonriendo mientras mi compañera me contaba avenencias y desavenencias, travesuras y risas … me alegraba saber que era féliz.

 

Hoy tantos momentos parece que no pasaron nunca, cuando entre los dos discutíamos por si se comía antes la comida de todos, como lograba en los momentos que se enfadaba y lloraba por sus miedos arrancarle una sonrisa porque a Laura cuando el se ponía triste le salían los eructos como si fuera cerdita simplemente para que los dos termináramos llorando de risa en lugar de por otras cosas. Compartimos grandes momentos, el y yo … quizad el resto del mundo en aquel momento de guerras quedaba a un margen para disfrutar a nuestra manera de una realidad que nos unía, el cariño.

 

Mi error, colgar una foto de él junto a mi; quizad no merezca o tenga potestad para tenerla; no creo que merezca tanto odio como para que se me prohiba una imagen: una imagen divina de una tarde de paseo de verano; aparecíamos los dos abrazados pues si no recuerdo mal esa misma mañana habíamos tenido una ardua discusión niño-adulto por su terror a los perros; me aseguró que no tenía corazón porque él entendía que me dieran miedo las cucarachas y no se quejara y yo no entendiese que él tenía pánico a los perros, aunque se tratase de un chucho de mierda que le tenía más miedo que él. Esa foto era el triunfo, había conseguido salir de la casa y entrar al restaurante por delante del perro, corriendo pero se le olvidó que estaba el chucho porque había dejado de ser importante.

 

No me duele el no verlo, al fin y al cabo es normal, tiene su vida ahora y no tengo nada que ver con ella, hace tiempo que deje de tener que ver … pero lo que me duele es que me arranquen los recuerdos, esos son míos y aunque parezca algo insignificante a ojos de los demás para mi es duro porque los ensucian.

 

Hoy en día las personas que pasaron por la vida no tienen derechos, solo obligaciones; yo no exigia nada, sólo pedía un derecho, guardar mis recuerdos intactos como eso y poder sentir en la lejanía el cariño hacia un niño que paso por mi vida y con el que compartí grandes momentos.

 

Un día, recuerdo escribí algo sobre él, me parece que lo leyó y le gustó; hoy quiero que sepa que a pesar de todo pase lo que pase lo seguiré teniendo en mi corazón, porque me regaló grandes momentos que aunque no esté permitido guardarlos en foto porque atentan contra su imagen y no tengo consentimiento quedarán gravados en mi alma para siempre; y de allí, de allí si que no los va a arrancar absolutamente nadie.

 

Y como dice mi madre, Laura, no llores por esas cosas, son tonterías; cada uno recojerá lo que con su mano siembre; así que segador de injusticias y desavenencias que no llore cuando su cosecha tenga que esperar en barbecho porque quizad el tiempo no le de los frutos que él espera.

 

Así que terminó mi pena porque realmente nadie olvidará en el camino que él y yo compartimos grandes momentos y esos no se olvidan.

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