Acordes de una guitarra

He guardado la guitarra que tocaste en el armario, volvió a su lugar de origen donde tanto tiempo había estado, olvidada y sin notas. Aún resuenan las canciones que me decías que te pidiera, mientras las lagrimas se resbalan preguntándome cuantas canciones nos quedaron pendientes. Respiro hondo cerciorándome que el aire todavía está impregnado del trocito de ti que dejaste mientras intento saber que ha sucedido para que sin darme cuenta hayan ardido todos los momentos que envolvían esta historia

Me pregunto que voy a hacer con esos vacíos de ti, como voy a rellenar esos espacios donde las conversaciones se hacían interminables y las sábanas se llenaban de sexo salvaje, mañanas de bostezos por esas noches incansables que no dormíamos sólo disfrutando del placer de tenernos.

Se marcharon las risas, las bromas y los “si te veo reír puedes dejarme mil veces”.

Estos días aprenderé a reconstruir este corazón incendiado de sus propios sentimientos, días en que amar era bonito y disfrutarnos casi un sueño.  

Quiero agradecerte todos los momentos que hemos compartido, las tardes muriéndome de risa contigo y hasta todas esas cosas que dijiste que ibas a hacer y no hiciste nunca.

Nunca imaginé una despedida tan dura, insulsa y destartalada, un adiós escrito en un mensaje tan largo y desagradable como este mal cuerpo que me recorre ahora. Atónita quedé al leerlo  mientras mis amigas en el coche se morían de rísa cuando les confesé que me acababas de dejarme por wasap.

Que suerte tener a mis amigas en ese momento tan vanguardistas que me hicieron mezclar las lágrimas con las risas, alegra esa cara Laura, decía María, aunque te entiendo, es una putada abrir un wasap y encontrarte un vete a la puta mierda. Y si, no había podido describirlo de una manera más precisa así que no pude evitar reírme de la situación tan vanguardista a mis 46 años.

Te agradezco la dosis de realidad, aunque no la sutileza, digo yo que estas cosas en directo se llevan un poco mejor.

Me quedaré con la parte positiva, se acabarán los cigarros a deshoras, las noches de insomnio pensando en nosotros y los no pasa nada tras las discusiones eternas que suavizabas con ese humor que a veces me mataba.

Perdóname por decir basta, por aceptar y sentenciar tu decisión y no dar lugar a más “no pasa nada” porque si pasa, perdóname por no querer que me enredes de nuevo en un vivir al día y no proyectar, por decidir que si no soy capaz de respetarme a mi misma los principios más básicos se acaban.

Apuntaré también en el diario que las lecciones me las da la vida y tu recuerda que la culpa no es siempre de los demás, que antes de tomar decisiones has de pensarlas porque echando marcha atrás nunca se llega a la meta.

Guarda nuestros recuerdos, esos que puedes dejar junto a todos los trastos que tanto te gustan y que a mi me encantaba escuchar sus historias y discúlpame por no ser consecuente con ese “pase lo que pase” siempre seremos amigos pero ahora me prima desconectar de ti para rehacerme.

Y yo por mi parte aprenderé el significado de sentir, que los amores que son constructivos son aquellos que ruedan, siguen y te hacen feliz cada día.

Harè un trabajo de humildad para entender que en el amos a veces también se pierde y me ha tocado esta vez la lección de un me marcho sin despedirme.

También aprenderé que cuando las historias se repiten es porque no has logrado cerrar el círculo, porque la vida no puede estar siempre llena de cobardes.

Y si, he de darte la razón en que mi carácter no es de los más fáciles y que a veces soy algo intrasigente con ciertas cosas, pero la vida y la experiencia me ha dicho que la valiente tengo que ser siempre yo.

Así que me quedaré con los bonitos recuerdos, con los sueños que quedaron pendientes, con el amor que se quedo maltrecho y despeinado y con ese humor que tan feliz me ha hecho estos días para reírme de mi puta suerte, que bien me va a venir.

Gracias por este tiempo tan bonito y tan especial, por devolverme la inspiración para sentir, escribir, hoy me escapo de ese rincón exquisito en el que nos quisimos cada uno a nuestra manera.

Se feliz, tanto o más como lo has sido conmigo.

Unas navidades distintas

Querida mamá.

Sabes, ha pasado casi un año desde que marchaste, el tiempo de alguna manera ha ido cerrando grietas  y el corazón ha podido respirar hondo para aprender a seguir el camino sin ti, hay días como hoy que las lágirmas me siguen envolviendo pero gracias a dios o ese ser que seguro que está en algún sitio cada vez se van espaciando más en el tiempo.

Carmen se está haciendo una mujercita, ya no solo en altura sino también en momentos de madurez, cuando ve que me pongo triste recordándote se acerca a mi para abrazarme  y recordarme que cuando me ponga triste tengo que pensar en cosas bonitas y que me hacen feliz.

Asumir nuestras primeras navidades sin ti son un auténtico calvario, pues siempre eras tu la que le daba esa chispa mnaravillosa, con la ilusión, regalando números para la loteria de navidad, preparando los regalos para todos con ese cariño que lo preparabas y como no preparando las estrenas que tan bien recibíamos y las guardábamos para los caprichos de las navidades y también del año entrante.

Tuve la suerte de poder disfrutarte el útlimo año y ayudarte a preparar tus últimas navidades, nadie creiámos que ibas a marchar porque siempre nos convenciste que te qutyedarías a nuestro lado  y llegamos a creérnoslo. Gracias por haberme dado la oportunidad de estar cerca de ti aquel año para hoy recordar con mimo como seguir unas navidades a tu manera.

Alfonsito casi se ha dejado medio sueldo en lotería y como cada año no le ha tocado ni un duro, ves en esas cosas todo sigue al modo tradicional.

Con tu marcha algunas tradiciones se fueron contigo, esta vez fue Matilde quien compró la planta de Navidad para ti en lugar de comprarla tu para ella y para Erótida.

En casa aumentamos la familia, Tina llegó a nuestras vidas con la intención de hacerle algo de compañía a papá y la verdad es que hace su papel, cuando llegamos a casa se vuelve loca con él y se sube a dormir en su regazo, eso si me tiene frita con todo lo que le da de comer que le ha hecho que no pruebe el pienso y de vez en cuando me la traiga con cagalera.

Papá te echa de menos, toda la vida juntos hace que algunos días se desvanezca al recordarte, como todos los  en Navidad los amigos de siempre organizaron la comida y el tío Pi pasó a recogerlo, lo pasó genial y cuando por la tarde volvió estaba animado pero también tremendamente triste porque le faltaba su compañera principal, aún así se sintió afortunado de que todos estuvieran tan atentos de él, sé que no fue el único que te ehco en falta en esa comida.

La verdad es que tenemos la suerte de tener con nosotros a Sandra, ¿recuerdas a la chica que cuidaba a Josefa?, pues fíjate que ahora está con papá-Es una chica estupenda que lo cuida muy bien  y siempre está atento a todas horas.

El día del cumple de papá estuvimos comiendo donde los niños, ya sabes que Dani siempre está encantado de recibirnos, nos juntamos con los chicos y lo pasamos fenomenal.

Estas Navidades madre nos tenemos que repartir, vienen los chicos del Bremen y París a casa para celebrar las fiestas con papá.

Sabes mamá, empecé el mes de Diciembre con unas ganas terribles de arrancar la hoja del calendario de ese mes, dichosas fiestas que este año tendrían un vacío tremendo.

Sin embargo, no sé si desde algún sitio me mandas esas energías que te caracterizaban y sin querer me he comido todos los motivos navideños habidos y por haber, pintar los decorados para la obra de Navidad del colegio que este año hace Carmeta, el festival de villancicos, la actuación … y bueno, tanta motivación hasta nos hizo sacar el arbolillo de navidad en casa de papá y poner el belén que no sabemos de donde ha salido pero que ahí estaba. Hubo un momento que Carmen sacó una pandereta que se había quedado dentro, se la dio al abuelo y nos pusimos a cantar unos villancicos mientras el abuelo tocaba la pandereta.

Sabes mamá, estos días me han hecho unirme mucho más a Beatriz, mira que sabes que a veces la cogería del cuello porque está pero que muy empanada, pero tenerla cerca me hace sentirme menos triste. Supongo que de alguna manera juntas es más fácil, podemos aunar fuerzas y llevar adelante tu recuerdo con más fuerza, sonreir juntas para que las tradiciones sigan y no nos hundamos en la puta miseria de tu ausencia. Y es que desde algún lugar sabemos que nos envías esa energía para seguir el camino y luchar por lo que tu siempre nos enseñaste, mantener la familia y la ilusión en estos días.

El martes fuimos a comprar  la cena de Navidad, no logramos ponernos de acuerdo, como siempre, Beatriz decía que iba a sobrar y yo que iba a faltar, pero este año quise que fueramos juntas para evitar las típicas quejas de se te olvidó comprar, así si alguien se queja que falta algo nos repartimos el enviar a los que se quejen a freir espárragos.

En fin mamá, las Navidades sin ti van a ser por ponerle nombre distintas, pero te prometo que haremos todo lo posible por reir más que por echarte de menos, que va a ser realmente inevitable.

Así que bueno, aquí a punto de empezar las fiestas ya te digo que estoy deseando que terminen. Este año seguramente celebrarás las fiestas con todos aquellos que echamos de menos en otras navidades, seguro que estás muy bien acompañada de los que también marcharon.

Desde que te fuiste he aprendido a valorar muchas cosas que en otros tiempos no hacía, los amigos y la gente que te quiere, he tenido la suerte de recuperar buenos amigos que la distancia nos alejó pero que ahora he reencontrado con mucho cariño. Recuerdas a ¿Raul de Aranjuez?, formó una bonita familia con Carmen y Raquel y vamos a visitarlos a Granada para que Carmeta pueda ver la nieve y disfrutar de un año a los pies de Sierra Nevada.

En estos días pensaré eso que todos dicen que las personas nunca mueren si sabemos guardar  bien su legado y mantener su recuerdo con cariño. Así que mamá, te dejaremos una silla en la mesa para que te sientes a nuestro lado a bendecir la mesa de Navidad.

Feliz Navidad mamá

Querida mamá

Querida mamá, aun intento reponerme de tu partida, jamás en mi vida pensé que me costaría tanto hacerme a la idea de continuar una vida sin ti. Ha sido tanto el amor que nos has regalado en este tiempo que soy incapaz de mirar hacia adelante en el camino sin tener tu mano a mi lado. Sabes que siempre creí en otra dimensión, esa en que las almas nos observan y acompañan, donde de alguna manera nos van guiando para no errar. No sé como decirte que me niego a encontrarte en esa parte, que levantar la mirada al llegar a casa y que no estés me deja un vacío enorme.

La casa está llena de tus cosas, al principio nadie se animaba a recogerlas hasta que hicimos tripas corazón y las llevamos a otro lugar que nos alejara de ese silencio de ti. Al principio las lágrimas me acompañaban cada día, cualquier rincón me llevaba a ti, poco a poco aprendí a mezclar el llanto con las sonrisas al recordarte, pensé el enfado que te daría verme esta congoja constante sabiendo que siempre nos quisiste fuertes y luchadoras como tu. Fue tal la lección de entereza que nos diste durante toda tu vida que hasta he llegado a sentirme terriblemente mal por echarte tanto de menos y no ser capaz de enfrentarme a ello.

Aprendí a llorar hasta hartarme, a veces tuve que explicarle a tu nieta que las lágrimas son como agua que si la dejas dentro se pudre y te hacen mal, ella decidió guardarte en algún rincón y repartir el amor que tenía por ti con su abuelo, los dos juntos te recuerdan y te reviven cada día.

Despedirnos de ti fue eterno, aquellos días fueron como un sueño que no iban conmigo, ese día quisieron todos acompañarnos a darte el último abrazo y recordarnos todo lo que te querían. Tu siempre decías que los momentos más felices es cuando reunías a toda la familia en la mesa, a veces ni cabíamos, a pesar de la tristeza supe que desde algún lugar nos sonreías feliz de ver a todos los que amabas allí contigo, reunidos  aunque fuera para despedirte.

Al final el tiempo va poniendo cada cosa en su sitio, no logro olvidarte pero de alguna manera me voy acostumbrando a ese espacio vacío sin ti, a veces hasta se me olvida que no estás y me sorprendo enviando alguna foto por wasap hasta que me doy cuenta que no va a llegar a ningún lugar.

No te engañaré madre mía al decirte que se me hace un mundo seguir el camino sola, fuiste tal apoyo, tanta la fuerza, tanta el carisma y el amor que desbordaste que al alzar el paso voy tropezando con los recuerdos y se llena el cielo de nubes de incertidumbre y pesar. Te he buscado tantas veces estos días que creo que te he vuelto a inventar en algún sitio, incorpórea pero presenta a mi lado de alguna manera.

Te prometo mamá que voy a poner todo mi empeño en aprender a seguir mi camino sin ti, ya te digo que ahora al menos sonrío al recordar los buenos momentos y al final no hay más remedio que asimilar los cambios. Pienso tenerte viva dentro de mi hasta el último de mis días, seguir aquellos consejos que aliviaban mis penas, cuidar a todos los que querías y luchar por esa unión que a veces zozobra cuando parten los cimientos que daban vida y sobretodo mamá aprenderé a perdonar a ese dios o lo que sea  permitió que marchases tan pronto dejandonos huérfanas el alma.  

 

 

Querida mamá

Querida mama:

Te escribo con todo el cariño que una hija puede tener a la persona que le dio la vida, me pregunto si desde algún lugar podrás leer mis letras, si de alguna manera mis palabras pueden filtrarse en el aire y llegar hasta ese lugar donde estés.

Quiero darte las gracias por tu fortaleza, esa que ahora tiembla pero que con el tiempo seguro que volverá a su cauce. A veces mamá me faltan las fuerzas, estaba tan acostumbrada a ti que sin querer a veces la rutina me lleva a cotidianas costumbres que teníamos, hoy por ejemplo Carmeta ha ido a su primera cena en la falla, estrenó el blusón y el pañuelo que le regalaste en Navidades y cuando hice el video iba a reenviártelo para que lo vieras, al rato recordé que tu móvil debe estar en la mesita de tu habitación olvidado.

Hoy he cenado con papá, quiero que estés tranquila se está adaptando poquito a poco e intentamos que no pierda sus rutinas, me enfado con él porque siempre se le olvidan las pastillas y no siempre llego a tiempo de recordárselo. La casa tiene un silencio que no acostumbro, pero he de decirte que la despegada de Bea ahora pasa más tiempo en casa y se lleva a papá de paseo.

Es curioso como en una semana la vida se da la vuelta, ahora es él el que habla con Ana Cristina todos los días todas las veces que a ti te llamaba. Hoy por la tarde salió con Carmeta a merendar a Cafés Valiente y el otro día estuvo desayunado en casa de Bea, se comió las madalenas que compramos al volver del pueblo que no llegó a llevar a casa.

Alfonsito volvió ayer a Bremen, esta semana se quedó con nosotros, el miércoles estuvimos en Valencia en la misma tienda donde le compré la piedra esa estas navidades, ¿te acuerdas?, dice que sigue teniendo el cenizo y se compró otra, cuando se la ritualizaron la chica de la tienda sacó unos cuencos tibetanos. Le molaron tanto que encargó unos por amazon y por la noche Rumia nos enseñó fascinada como los hacía sonar.

Por cierto, papá ha dicho que no piensa abrir a nadie más de Amazon así que tenemos que buscar otro sitio para recibir las cosas.

A mi me está costando mucho hacerme a la idea de que no estés, te recuerdo cada instante y sin querer las lágrimas se me escapan en los rincones, se mezcla la tristeza a veces con el mal humor e intento sobreponerme recordando que en algún lugar nos estás pendiente.

Una de las cosas que quise contarte ante de que marcharas es que me había vuelto a enamorar, yo creo que tu lo sabías, pero siempre tan discreta no preguntaste de más.

He tenido la suerte de tener a Antonio a mi lado en estos días de mierda, apoyándome y llevándose la peor parte de todos, esos ratos de altibajos, miedo y rabia que el pobre no sabía como lidiar pero con todo el cariño del mundo ha intentado apaciguar, más allá de ese pronto feo que tanto me decías que tenía que controlar y que a veces puede romper las cosas bonitas.

El peor momento de todos fue tenerle que contar a Carmeta que marchaste, pero para mi sorpresa creo que es la que mejor lo ha aceptado, quizás a su edad es más fácil todo.

En fin mamá, pondré todo mi esfuerzo en mantener la calma y hacer eco de esa fortaleza con la que crecí a tu lado. Te quiero

Diferencias entre el amor maduro y el amor intenso

Hoy te escribo desde la distancia de nuestros espacios, esos que ya conocíamos y estos días te han devuelto la sonrisa.

A veces el mundo es caprichoso  y reparte los amores de manera desordenada, hay quien prefiere ponerle nombres como amor maduro, insulso y costumbrista, sometido a un día a día donde la rutina y los quehaceres se acentúan dejando de lado la chispa que tanta vida da a los corazones.

Otras veces nacen amores incondicionales, profundos y directos, son amores casi enfermos que tienen ese encanto de la adolescencia, que te llenan la cabeza de pajaritos que te llevan a olvidarte de las cosas más esenciales, son esos amores que hacen que todas las canciones de amor sean tuyas. Es un amor lunático, desproporcionado y caprichoso pero tremendamente bonito.

El amor maduro es pausado, quizás menos esclavo y más llevadero, de alguna manera se suele acoplar a la rutina con facilidad fusionándose con ella sin problemas, ocupando el espacio imprescindible para no perturbar esa paz y ese tiempo de nuestro día a día que se mantiene equilibrado.

El amor intenso no entiende de protocolos, se salta a la torera las pausas, los tiempos y las rutinas porque de alguna manera está presente en cada espacio, propósito y momento, es un huracán de sentimientos que te envuelve sin pedir permiso.

A lo largo de nuestra existencia paseamos amores de los dos tipos y en la elección está el gusto, hay quien prefiere la comodidad de la rutina y hay quien opta por llenarse de aventura.

Pero eso si, buena amiga  no dudes en volar si el segundo te regala alas  porque este aparece pocas veces en la vida.