Desde mi silla

Por fin el tercer día he podido conciliar el sueño.
Escasas 4 horas son las que me he descansado sobre Miretx, pensando en ti, pensando en por qué, dándole vueltas a toda una vida.
¿Mi vida en escasos dos meses? Pero que ha significado tanto.
He dejado las preguntas en la noche, pensando que quizá las respuestas lleguen.
Pero no, no han llegado.
No han llegado porque todo lo que hemos vivido quizás ha sido un sueño.

Beatriz me dice que qué bien, que siga.
Ha sido un ángel que ha pasado por mi vida a darle un rayito de luz… y ha marchado con la misma intensidad que llegó.
Ay… me da rabia pensar que los ángeles llegan… y no se quedan.
Pero la vida dice que hay veces que lo bueno llega… y marcha con la misma rapidez que se enciende y apaga.

Intento recorrer todos estos días para borrar los recuerdos y que sea más fácil poder olvidarte.
Pero me doy cuenta al entrar en ellos, que he estado toda mi vida construyendo algo…
…porque lo que hice fue hacer un agujerito dentro de ella para sentarte en el lado de cada uno.

Hoy quiero pedir perdón…
A todas esas personas que entraron en mi vida haciendo de la tuya, y quizás hasta las juzgué.
Personas a las que quisiste…
Y también dejaste.
Y yo, que sé que en ese momento, todo aquello que te envolvía era parte nuestra…
…cuando realmente, cuando sales de ella, vuelves a ser una parte más… de la otra.

Me levanté esta mañana queriendo borrar todos los recuerdos.
Empezando por esas arreglas en El Perelló, donde llegabas y querías poner orden…
…y darle color para que fuera más bonito, para que lo compartiera yo con los míos…
…y también, quizás, con los tuyos.

Seguí recorriendo esas fiestas con su karaoke…
Donde abrimos el corazón a ti, a tu hermano y a todos, para que fuerais parte de esa gran familia.
Ese día celebramos que nos habíamos conocido, porque el día que nos encontramos posiblemente fue el más bonito de nuestras vidas, después de mucho tiempo.
Y ahí estuvimos… celebrando entre gente, en el vaivén de la ilusión de querernos encontrar y empezar a compartir cosas bonitas.

Seguí en el camino recorriendo esas noches de magia…
Esos rincones perdidos… en aquel restaurante donde nos conocimos y nos besamos por primera vez.
Llegué hasta esos días donde nos prometíamos mil cosas.
Paseando por PortAventura, celebrando con toda esa gente que había estado siempre conmigo…
…todo lo que nos quedaba por compartir.

Luego llegaron los momentos complicados…
Con papá.
Cuando me acompañaste, me llevaste… cuando sin querer arropaste todo un mundo que estaba hecho.
Pero contigo… era mejor.

Recuerdo fiestas de cumpleaños…
Recorrer los recuerdos de tu vida enteros.
Probablemente lloraste.
Y mientras lo recorrías… despertaron fantasmas.
Fantasma que ahora hacen que las distancias entre nosotros estén más cerca.

Voy a asumir mi parte.
Quizás tengo un carácter fuerte y temperamental, casi igual que el tuyo.
Pero había tantas cosas que no me gustaban, y tanto por lo que yo pasaba en esta vida…
…que me ha hecho poner las cosas en su sitio.
Y quizás eso también fue parte de haber perdido esto que compartimos.

No puedo evitar recordar cada noche…
Esas noches donde nos hemos amado hasta caer exhaustos.
Donde hemos soñado con compartir tantas cosas.
Quiero quedarme con esa ilusión… esa magia…
Para que al despertar sea un recuerdo bonito de algo que pasó…
…y no una horrible cárcel que impida volver a vivir.

Hoy, aquí sentada…
En esta misma silla donde la vida me ha hecho despedirme de tantas cosas…
…puedo recordarte a ti.
Con esa sonrisa, esa mirada… mi cara.
¿Quizás de deseo? ¿Quizás de amor?
Quizás… de cuánto te quiero.
Y no puedo evitar preguntarme por qué.
¿Qué ha pasado?

He llegado a la conclusión…
Que hay cosas que no tienen un “por qué”.
Y si no lo tienen, más vale no buscarlo.
Porque cuando alguien da y regala todo lo que tiene…
…a la persona que más quiere, no se ha equivocado.
Simplemente ha hecho lo que el corazón le ha pedido.
Y mi corazón me pidió quererte.
Quererte hasta dejarme vacía.

Hasta saber que…
…quizás nunca hayas tenido a alguien que te quiera así.
No hay manuales para hacer más grande la distancia.
No hay destornillador ni aparato que te ayude a olvidar a alguien que amas.
Solo el tiempo.
Y hoy no me queda más remedio que sacar el corazón…
…y dejarlo al lado del reloj.
Para que entre los dos puedan ir vaciándose poquito a poco de ti.

Tengo que acostumbrarme a pensar…
Que todos esos espacios que habíamos planeado…
…quedarán vacíos de mí.
Que no estaré para acompañarte en esos 50 tan maravillosos.
Esa fiesta sorpresa que tenía pensada para ti.
De hecho, ya la tenía media vida en la cabeza.
Tus contactos del colegio, tus amigos…
Todo.

Sí…
Esos 50 años que no podremos compartir juntos.
Había organizado tantas cosas.
Tenía tantas ilusiones.
Y ahora… ahora hay un vacío en ellas.
Supongo que de alguna manera estaré presente, pero en la distancia.

Esta mañana…
Han pasado dos días.
Y nadie puede olvidar a una persona que ha querido con tanta intensidad.
Alfonso me decía ayer:
“¿Pero tía? ¿En dos meses…?”
Claro que sí.
En dos meses he tenido a un ángel que me ha cuidado, que me lo ha dado todo.

Ahora me toca a mí.
Aprender a vivir.
A seguir el camino.
Como siempre lo tenía.
Y eso sí te lo voy a reprochar, amigo:
Llegaste a mi vida para querer hacer la tuya.
Y después… te marchaste.
Y me dejaste vacía de mí, pero llena de ti.

Tengo que abrir la puerta…
Y dejar que poquito a poco se marchen todos esos recuerdos.
No sé cuánto tiempo pasará hasta que deje de pensar en ti cada mañana y cada noche.
Espero que algún día no.
Espero que otros corazones llenen este.
Y que pueda volver otra vez a la senda, al camino que tenía antes, tan feliz, sin miedo.

A pesar de todo…
Jota ya es.
Sabes que nunca supe qué nombre ponerte.
Juan Carlos era muy largo.
Y tú sabes que los nombres cortos son los que más me gustan.
Y quizás, no haberte puesto un nombre…
…es una de las pocas buenas decisiones.
Porque quizás así… sea más fácil dejarte ir.

Espero, mi vida, que tu camino sea bonito.
Y que no me metas en ese saco de todas esas cosas que viviste… y dejaste en silencio.
No quiero ser parte de lo despreciado.
Quiero ser parte de lo recordado.

Quiero que…
…te levantes cada mañana, que pienses en mí.
Que sonrías.
Y que recuerdes cada bonito momento.
Solo así, mi querido Jota…
Podré salir de esta nube, de esta angustia…
Sabiendo que cuando mires atrás…
…seguirás viendo a esa amiga que te ha querido.
Y que, igual que tantos amores…
…guardará tu nombre para siempre en su corazón.

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