¿Casualidades o destinos?

Una en estos momentos se pregunta si es el destino o la casualidad la que hace que los momentos se crucen; siempre creí en las señales y necesitaba encontrar el sentido de esta.

Mi mente se remontó a un mes de Septiembre, si no recuerdo mal un 21, mi querido Maitea había comprado con mimo unas entradas para el estreno de Tropic Hunder nada menos que en espléndido Teatro Victoria Eugenia de Donosti, había preparado con mimo su entrada, sabía que una de mis ilusiones era ir a una proyección de cine en el archiconocido Festival de San Sebastian y cuando llegué de Valencia a las siete de la mañana tras taintantas horas de autobús tenía preparado en su cama mi libro de fabulas de Euskadi y las entradas envueltos con esmero y mimo. Después de apenas dormir y perdernos durante casi cinco horas de senderismo las maravillas de Txendoki llegamos hasta la puerta del teatro; precioso sin duda … no lo podemos negar. Pobrecito mío habíamos tenido una escapada fallida en busca de medias porque en el mes de Septiembre nadie podia imaginar el frío descomunal nocturno de la tierra, viniendo de valencia el cambio es realmente terrible; y yo andaba medio mosqueada con las dependientas vascas que en ved venderte parecía que querían echarte. Llegabamos tarde y con las prisas nos plantamos casi a cinco minutos de empezar la peli; entonces al llegar y entregar las entradas el chico de la puerta nos indico que las entradas eran para el domingo en ved del sabado … uf … aun recuerdo la cara de desconsuelo y sorpresa del pobre Fran; ¿Cómo era posible? … entonces me acerqué al señor de la entrada, no puede ser, es un error, vengo desde Valencia exclusivamente para visitar el festival y solo estoy este fin de semana … entonces el hombre nos dijo, esperad, a ver si podemos hacer algo, a los cinco minutos salio por nosotros y nos dijo : entren por aquí, no es la película que quieren ver pero al menos podrán ver una.

Se trataba de una película subtitulada, muy especial; era una cooproducción iraní-francesa; yo desde que entré estaba convencida de que se desarrollaba en la india, por el sistema de castas, por el entorno, por los rasgos de los protagonistas … es que ni tan siquiera sabíamos a donde habíamos entrado. Se llamaba Asbe-Du pa y competía para un premio poco conocido; no recuerdo exactamente cual. Una familia acomodada o bueno al menos de casta superior por un dólar al dia contrata a otro niño para que se encargara de llevar al colegio a su hijo sin piernas; lo cuida, lo lava y demás pero el niño cojo no es feliz porque no tiene un caballo de verdad porque no se ha convertido en caballo como el desea. Salí del cine anonadada, sorprendida de la perfección de la directora haciendo llegar a su público una denuncia tan clara de la aberración de las tradiciones y el sistema de castas visto desde la inocencia y perversión de un niño sobre otro. Cuando Sali del cine comprobé que se trataba de Irán; me sorprendieron las casualidades en ese momento pues estaba leyendo cometas en el cielo y contaba más o menos lo mismo pero en Afganistan.

Al volver a Valencia lo primero que hice fue prometerme a mi misma que tenía que hacer algo por la evolución, por evitar al menos que el sistema en esos paises alienara y condenara a cualquier niño por la casa en la que ha nacido, me parecia terriblemente injusto; entonces busqué en Internet y encontré una asociación muy interesante que desarrollaba su labor en la india, San Vicente Ferrer; soy una mujer pobre pero dieciocho euros me parecia irrisorio, al fin y al cabo eran dos cubatas que me podía quitar del buche y echar un cablé, y así entro en mi historia Rajasekar, un niño indio de diez años.

Hace poco, entre tantas historias en que me meto organicé una gincana por la fusión de las culturas; no tuvo mucho éxito, pero entre los niños encontré una pequeña que me llamó francamente la atención, por sus rasgos y su toque de timidez, una niña preciosa y despierta que chapurreaba medio castellano medio valenciano; era india.

Mi curiosidad no terminaba ahí, me parecía realmente valiente que alguien hubiese sido capaz de pasar la complejidad de una adopción en la india, dentro del poco conocimiento que tenía sabía que era muy complejo porque no daban a los niños directamente en adopción y un sistema de acogida internacional podía ser realmente complejo como para que alguien se arriesgase; debía tener una gran razón desde luego, o ser una persona francamente especial.

En una de tantas quedadas me volvi a encontrar con ese chico; ni tan siquiera me había fijado que tenía los ojos azules y mi curiosidad innata me llevó a husmear un poquito más sobre él; me quede sorprendida, pues en una de sus entradas contaba una bonita historia china sobre la importancia de los caballos en las familias acomodadas … era una historia distinta pues en este caso el destino de que el hijo se cayese del caballo hizo que se librase de ir a la guerra y que al escaparse el caballo volviese con otros dos y la familia se juntase con tres.

No pude evitar explicarle a ese chico la película que había visto, se la recomendé porque me había impresionado dos historias entorno a un caballo y la vitalidad de ambas en el sistema de castas pero vistas desde dos punto de vista tan distintos.

Su historia decía que las tradiciones eran afortunadas en  el destino mientras en mi película el destino de los ancestros alienaba a sus habitantes y les hacía evolucionar y estropear a la gente.

Mi segunda sorpresa fue cuando me habló de la ONG de San Vicente Ferrer donde tenía apadrinado a Rajasekar.

Entonces, hoy, mientras limpiaba me acordé de buscar el día y el lugar exacto, quería comprobar que aquel día estaba marcado en algún lado; sin duda, en el cajón de mi comedor.

Mientras abría el cajón para sacar mis recuerdos y el folleto con la entrada de la peli suena el teléfono, era maitea … hacía días que no hablabamos; y justo antes pensaba que tenía que contárselo; el siempre dice que las casualidades no existen que siempre es el destino el que juega … y que las cosas pasan una para que luego pase otra.

Me pregunto cual será el significado realmente, si estar alienado a ser caballo porque así lo dice la historia como es maitea, arraigado a sus ideas y sin ver que la vida sigue aunque su historia terminó hace tiempo y se aferra a su dolor recordando lo pasado día a día y suicidándose macabramente recordando o la virtud de una historia que aunque duele porque perdiste las piernas a la vuelta te libró del suplicio y te hizo ganar un caballo y dos salvajes.

Me pregunto si serán sus historias o si será la mía, la verdad es que los caballos me encantan pero siempre me dieron mucho respeto.  

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