A mi elfo negro
Reposas sobre mis brazos
Y te siento roncar mientras duermes …
Que leccion de la vida
Q la unica dulzura q me quiere
Y no me exige
Tiene tal cara de tonto
Que nadie jamas lo olvida.
Es contigo buen amigo
Con quien las penas son llevaderas
Y la leccion del destino
Me dijo que siempre me esperas
Y dice la gente q eres un perro consentido
Quien seran desavenidos
Los que opinan sin entenderte.
No es tu virtud la obediencia,
Tampoco la mia la paciencia
Pero es imposible no quererte.
Destrozas mi casa y la desordenas
Tu compañía es diaria condena
A la hora de conocerte.
Más emplee contigo la teoría
De la eficiente no violencia,
Que empleo para defenderte.
Más cubriste un día el lugar,
De aquella persona especial
Que marcho hacia el norte.
Y quiero que sepas elfo negro
Que dormiras con la distancia
Recostado sobre el suelo.
Más diste chispa a mi espacio,
Con tu locura y tozudez
Cambiando mi vida a su vez
Del tiempo q pasaba despacio.
Ay virtud o defecto
La terrible incongruencia
De este mundo perfecto
Del que te ries con frecuencia
Quizad no supe entender
Q en realidad eres un animal
pero siempre quise creer
que nunca hiciste tal mal.
Y con su hueso y su camita meada
Con esos ronquidos q tiembla
Das alegría a mi casa.

No estés lejos de mí un solo día, porque cómo, porque, no sé decirlo, es largo el día, y te estaré esperando como en las estaciones cuando en alguna parte se durmieron los trenes. No te vayas por una hora porque entonces en esa hora se juntan las gotas del desvelo y tal vez todo el humo que anda buscando casa venga a matar aún mi corazón perdido. Ay que no se quebrante tu silueta en la arena, ay que no vuelen tus párpados en la ausencia: no te vayas por un minuto, bienamada, porque en ese minuto te habrás ido tan lejos que yo cruzaré toda la tierra preguntando si volverás o si me dejarás muriendo.