El planeta sin nombre, el Sr. de las Horas y un angel distinto

Erase una vez un pais muy lejano en un planeta más lejano todavía que estaba habitado por ángeles. Nadie consiguió poner nombre al planeta, quizad porque a nadie le interesaban los nombres o quizad porque sus habitantes eran tan perfeccionistas que no encontraban un nombre ideal para ponerle.

Era un planeta tan perfecto que ni siquiera existían los días, ni las horas … sólo existían los segundos que eran contados a la milesima por el Senor de las horas. El Señor de las Horas controlaba todo, cuando se levantaba cada habitante, cuando se acostaba, cuando comía, cuando trabajaba, cuando dormía … era un planeta tan perfecto que hasta resultaba aburrido.

         Pasaban los años en el pais sin nombre y el Sr. de las horas envejecía; un día en su horario habitual de contar los segundos tuvo un desmayo y por tres segundos se produjo la primera ausencia … y en ese segundo en una familia de ángeles mamá angel no supo que hacer cuando eran las diez, el sr de las horas no le había dicho que era hora de ir a dormir entonces  durante dos segundos quiso un poquito más a papa angel de lo establecido por el planeta y empezó nuestra historia.

         El Sr. de las horas cuando se despertó de su ausencia de los tres segundos se asustó mucho, entonces miró a todos los monitores de cada uno de los habitantes y vió que todos estaban durmiendo. Entonces sonrío y dijo bueno, no ha sucedido nada; todo sigue igual.

         Mama Angel y papa Angel recibieron la buena nueva al dia siguiente recibieron una carta dándoles la enhorabuena porque sus dos segundos de amor habían engendrado un bebe angel que llegaría en una semana a sus casas.

         En el pais sin nombre así funcionaban las familias, las mamas y los papas angeles se querian y tenían la familia.

         Mamá angel estaba muy nerviosa el día que llegó el bebé angel a casa; llevaba toda la semana preparando su habitación con esmero, papa angel había segado el jardín y había ensayado todos los abrazos posibles de bienvenida … todo era poco para recibir al nuevo miembro de la familia.

         Y llegó el día, en el pais sin nombre los niños venían en una cesta con flores, sin nada más que sus propias alas. Y sonó el timbre en la choza y papa y mama angel se peleaban por ser los primeros en llegar a la puerta.

         Mamá llegó primero y miró a bebe angel con ternura, estaba tan ilusionada pero entonces se acercó a papa angel y le dijo … Papa, que tiene este bebe en los ojos, es algo metálico, no lo vi nunca … Papa angel se puso las manos en la cabeza, dios mío mamá … nuestro bebe angel tiene gafas.

         El Sr de las horas divisó ese momento sorprendido, un angel con Gafas, donde se había visto eso, que había sucedido … entonces recordó, los dos segundos que se durmió … y se puso las manos en la cabeza.

         Mama angel le dijo a papa que no le importaba tener un bebe angel con gafas, que al fin y al cabo era su hijo y lo pensaba cuidar. Bebe Angel tenía una sonrisa preciosa, tanto que papa angel caia rendido a sus pies cada momento. Y Bebe angel fue creciendo. Hemos de decir que era torpe, muy torpe pero tremendamente inteligente.

         El Sr. de las Horas estaba desesperado, empezó a estar pendiente de aquel angelito con gafas tanto que empezó a olvidarse de contar los segundos y el planeta sin nombre empezó a llenarse de vacíos.

         Los habitantes andaban perdidos, ya habían olvidado cual era la hora de acostarse, la de levantarse, cuando debían comer y hasta cuando debían quererse un poquito.

         El planeta sin nombre se sumió en un caos extraño, empezó a llenarse de imperfecciones y el angelito con gafas empezó a ser algo común. Empezaron a llegar bebes ángeles sin alas, con ojos marrones en ved azules. El día que el Sr. de las horas decidió abandonar su puesto fue cuando una familia que se quiso mas de dos minutos recibio en su casa un angel negro.

         Ese día el Sr. de las horas enfadadisimo decidió visitar al angel con gafas que había cumplido ya los doce años para decirle que por su culpa su planeta sin nombre había empezado a ser comun.

         Llamó a la puerta y le abrió mama angel. Cuando lo vio llegar se asustó, el Sr de las Horas en su casa … ¿que habría sucedido?.

 

         Mamá angel tu tienes la culpa que el planeta haya perdido su esencia, quisiste demasiado y mira todo lo que se ha montado.

 

Mama angel se puso a llorar y entonces el bebe angel que estaba celebrando su doce cumpleaños salio a la puerta y la vio.

 

¿Porque lloras mama?, ¿Qué sucedió? … y este quien es el que osa hacerte llorar .

Marchate de aquí barbudo antipático, no hagas llorar a mi mama.

 

El Sr, de las horas enfurecido le dijo :

 

– ¿Tu tienes la culpa de que mi planeta haya perdido el rumbo? Porque tu naciste con gafas

 

Bebe angel le miro a los ojos, se acercó a él y le dijo.

 

¿Culpa mía por venir con gafas? … si ni tan siquiera lo escogi … viví toda la vida desde que nací siendo torpe, distinto y sobreviviendo. Aprendí a quererme porque mama nunca me hizo sentir distinto, papá me enseñó a descubrir otras cosas que por torpe no pude, como a sentir el aroma de las flores, a cocinar y mis momentos de soledad porque el resto de bebe angeles no me hablaban aprendí a leer, a cantar y a apreciar esas cosas que otros no hacían. Nunca tuve problema con el tiempo, como era distinto no me hacían ser como todos. En mis tiempos libres aprendí a cultivar mi corazón, tanto que ahora he aprendido a perdonar y a querer, a sentir y a acariciar la sensibilidad.

 

El señor de las horas lo miraba atónito, por un segundo, ese que habia olvidado contar mientras lo escuchaba se dio cuenta que aunque siempre lo divisó nunca se paró a pensar todo lo que bebe angel sentía.

 

Y entonces pensó que había pasado demasiado tiempo pensando y poco sintiendo, que había pasado media vida pendiente de algo que no servía para nada y que encima clasificaba a los ángeles. En ese momento supo que los angeles con gafas tenían el corazón demasiado grande, tanto como para perdonar que el se hubiese dormido y excusar que la culpa del desorden no era de él si no de él mismo.

 

Mamá Angel miró al Sr. de las horas, una lágrima le resbalaba por la mejilla.

 

Ese día el Sr de las horas decidió no contar más y los angeles fueron felices; pues desde ese día empezó a ser normal no tener alas, o tener los ojos azules, o ser negro, hasta incluso ser pelirrojo. Y las diferencias desaparecieron, y empezó a ser un planeta imperfecto pero divertido.

Y todo gracias a un angel con gafas, que aunque distinto tenía el corazón grande y bonito; porque sólo los corazones grandes que perdonan son los que pueden cambiar un planeta y ponerle nombre.

 

 

 

        

 

 

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