Pasajes del guerrero sobre la muerte de Coco

Las personas no saben perdonar, es más ni tan siquiera olvidan … me guardo el derecho a juzgar sobre las conductas de los demás, tiempo compartido con otras personas es tiempo que regalas para dar opción a contar. En su derecho está a contar lo sucedido pero sin duda, ahora, después de tanto tiempo y cuando la herida empezó a cicatrizar leo un pasaje de un amigo donde redacta exactamente uno de los momentos más duros de mi vida … en buen momento. Decisión acertada guerrero indagar en la llaga en el momento menos oportuno.

En fin, no todos saben perder. En momentos así uno entiende la frialdad de las personas y bueno, que quede claro, nunca fue su perro.
 
Así que para los más morbosos y aquellos que siempre me preguntan que le pasó dejo el pasaje tras un copy past de su página de como se fue Coco :
 
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COCO ESTA MUERTO….

 

Son las 8 de la mañana del día 15 de mayo de 2007. Estoy metido en mi cama en un profundo sueño. De repente oigo a Laura gritar horrorizada: “COCO ESTÁ MUERTO, COCO ESTA MUERTO!!!”. Salgo de la cama de un salto, sobresaltado y me dirijo al comedor. Laura retrocede y se queda en el pasillo con las manos en la cabeza.

 

La escena es dantesca, todo el comedor es un reguero de sangre. Coco esta a mis pies, me aproximo para tocarlo y siento que esta frío, helado… Trato de comprobar si aún vive, pero me doy cuenta que sus cuatro patas están rígidas por el rigor mortis, lo muevo y compruebo que su cuerpo también esta rígido… La sangre no ha coagulado aún, pero el estado del cuerpo indica que lleva muerto unas 6/8 horas.

 

Laura esta llorando desconsolada, pero no puedo dejar que lo vea así, es demasiado fuerte. Entre lágrimas lo cojo entre mis brazos y lo envuelvo con una mantita de cuando nació mi hijo. Le limpio la sangre de la nariz y de la boca y lo dejo sobre su cucha (camita). Sus ojos me miran y le pregunto que ha pasado Coco, si ayer estuviste en el veterinario y tenías una enfermedad de mierda que se curaba con antibióticos. Pero Coco no responde, la vida ya no brilla en su interior…

 

Tengo ganas de tumbarme en el sofá a llorar, pero los sollozos de Laura me dicen que no puedo, ahora no. Me apresuro a recoger con la fregona todo lo que puedo. El comedor es una balsa de sangre. Hay sangre por todos los rincones y el olor a muerte invade la habitación.

 

Laura ya puede entrar al comedor y lo contempla desconsolada. No se que hacer. Ese animal lo era todo para ella… Me había contado sus días a solas con él. Como le hacía compañía y siempre estaba allí en los malos momentos. Siempre a su lado contemplándola, a ella su diosa, su ama.

 

Le digo a Laura que no se preocupe, no hay nada que hacer. Yo me encargaría de todo, iría al veterinario y lo arreglaría todo. Laura se marcha a su trabajo, esta destrozada.

 

Cuando se va, me derrumbo. Le había cogido mucho a cariño a ese animal. Lo sacaba a pasear todos los días tres veces y habíamos compartido momentos inolvidables. Aunque tenía un comportamiento muy diferente cuando ella estaba delante. No se separaba de ella ni a sol ni a sombra, no me hacia ni caso. Pero siempre que desaparecía venía a buscarme para jugar. Nos lo pasábamos de miedo juntos. Además le consentía cosas que ella nunca hubiera permitido. Cuanto cariño le había cogido a ese perro maleducado y consentido, que hacía siempre lo que le salía de las narices.

 

La manta y la cucha estaban empapadas de sangre. Porque no dejaba de sangrar… No es la primera vez que veo a un hemofílico muerto. Pensé que tal vez sus pulmones se habían encharcado y la sangre salía por el sitio más natural: su nariz y su boca. Estuve mirando haber si veía alguna herida, un golpe, un bulto, algo,…, pero nada.

 

Metí la cucha con Coco envuelto en su mantita dentro de una bolsa transparente que tenía para guardar mantas de invierno. Parecía un bebe dormido. Lo tome nuevamente entre mis brazos y cogí los papeles del veterinario. Salí a la calle y los 200 metros que separan mi casa de la consulta se me hicieron eternos. Apenas podía con él.

Entre en la consulta y le dije a la chica de recepción que mi perro había muerto, que había estado aquí el día anterior. Le mostré los resultados de los análisis. Pero estaba muy nervioso para poder entender nada. La muchacha con una delicadeza extrema me invito a entrar en una consulta y poner a Coco encima de la mesa. Me dijo que la Doctora no tardaría en llegar y que si podía hacer algo más por mi.

 

Allí estaba yo, velando el cadáver de Coco y pensando en como lo estaría pasando la pobre Laura. Los minutos se hicieron eternos pero finalmente la Doctora apareció y se sobresalto cuando lo vio tumbado en la camilla. Le tomó muestras de sangre y examinó el cadáver, le conté lo sucedido y al rato me dijo que no tenía plaquetas. Mi teoría sobre la hemofilia no era equivocada. Me explico que tuvo que ser la picadura de algún parásito, frecuentemente un mosquito, pero que normalmente es una enfermedad banal que se cura con simples antibióticos. Coco recibió ayer su primer pinchazo de tres. Pero que la enfermedad estaba tan avanzada que no se podía haber hecho nada. Incluso estando ingresado en una clínica y haciéndole transferencias de sangre lo único que hubiésemos hecho sería alargar la agonía. Puede que Coco llevase mucho tiempo enfermo, quizás un par de meses. De ahí su comportamiento: apatía, perdida de apetito, conductas agresivas ( la noche anterior a su muerte me intento morder cuando lo sacaba del dormitorio para llevarlo a su cucha).

 

Después de un rato, cuando ya me tranquilice, hable nuevamente con la Doctora para ver los trámites en estos casos. Me dijo que se tenía que incinerar, el sistema funcionaba por kilos de peso,…, pero no puede oír más, nuevamente me derrumbe. La Doctora me vio tan afectado que dio instrucciones a la recepcionista para que no me tuviese que encargar de nada, solo traer una autorización firmada por Laura para dar de baja el chip. (CONTINUARÁ)

One thought on “Pasajes del guerrero sobre la muerte de Coco

  1. La historia no va del pobre Coco, estaba sin acabar, has copiado y pegado demasiado pronto. Todabía recuerdo una vez que yo hice algo parecido y casi me sacas los ojos.

  2. Que fuerte y es que hay gente para todo dios mio….. sabiendo que era lo que más quería y ahora que esta empezando a rehacer otra vez lo poco que tiene…… por dios……
    Bueno Cariño sabes que puedes con eso y más, despues de todo lo tienes aquí, a ver si vienes a por el nena
    jajajajaj bien…. un beso
     

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