Pensamiento antes de dormir

Cuantas veces miraré el reloj para preguntarme simplemente cuantas son las horas que me quedan hasta verle, como una niña me miro al espejo preguntándome si estaré guapa, si tal vez este vestido me sienta demasiado bien o demasiado mal … cuantas veces imaginaré nuevas aventuras que le puedan resultar interesantes … cuantas veces miraré hacia atrás y me enfadaré conmigo misma por darme cuenta que soy tan pobre que basta tan sólo recordarlo para esbozar una grata sonrisa.

            Intento racionalizar mi instinto, ese que te invita a acariciarlo cada segundo, a hacerle llegar mis palabras, a vestirme de nuestros momentos simplemente para entender que son mas nuestros que míos … disciplina, disciplina con las ilusiones y los sentimientos porque ellos son los que abruman los momentos mas hermosos, porque la razón se enfrenta al corazón en dos segundos y el caos de la batalla siembra de dudas el campo de la naturalidad y el conocimiento.

            Lo recuerdo, en mi cama mientras los abrazos se pierden tras los besos, mientras las caricias deleitan la complicidad de la noche, donde el cariño se fusiona con el placer y la belleza, donde las palabras se vuelven susurros y los silencios en dulces miradas …y entonces cada noche, en mis sueños dejo abiertas las puertas para compartirlos con su recuerdo … tan mío, tan especial.

            Y antes de dormir me pregunto, si igual que yo lo recuerdo mientras sonrío esperando verlo en breve él me siente así de cerca … si quizad entre sus sábanas espera descubrir mi cuerpo con la dulzura de una caricia.

            Y me duermo, pensando que aunque el corazón sea rápido la razón le acompaña, para saber que aun sintiendo la realidad es amiga de una cama vacía de experiencias junto al recuerdo de las noches pasadas en dormitorios ajenos a una misma.

            Y me pregunto si ser impulsiva es un defecto o una virtud bendita al lado de una incertidumbre pausada, si quizad la ilusión se quede en el camino mientras lo recuerdo y lo comparto… si en el fondo deseo arriesgar a perder o tal vez a ganar.

            Y mientras pienso me pregunto porque mi elixir no resulta tan venenoso como para envolverlo si yo misma soy capaz de envenenarme, pensamiento, dichoso compañero de cama que en la fría habitación invita al recuerdo esperando vestirse de la calidez de sus besos

 

 

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