Sobre las ventajas y los inconvenientes de compartir

Siempre me consideré una persona generosa, crecí en el seno de una familia numerosa donde el concepto de propiedad privada era poco más que una utopía. Heredé las ropas de mi hermana, el vestido de comunión, las zapatillas de deporte y hasta su propio nombre cuando mi madre se enfurruñaba cuando intentaba acordarse de como se llamaba la segunda que aunque voluminosa daba menos faena que la mayor; la casa era anarquía pura, en un baño de diez metros cuadrados se podían asear cuatro personas a la vez, todo era cuestión de adquirir tu sitio
 

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