Sueños de una noche de verano, por ejemplo

     

       Mamá dice que no escribo con la frecuencia que antes lo hacía, lleva más razón que un santo pero hay veces que hay miles de cosas que hacer antes que te alejan de todo ese universo de las letras que te envuelven.

     Han pasado muchas cosas desde el verano, tanto que diría que hay un antes y un después , como si del 19 de Agosto al 1 de Septiembre hubiera aparecido un ciclón que se hubiese llevado todo para devolverme de nuevo a mi estado normal de siempre, tranquilo y sosegado.

      Desde principio de año he tenido un torbellino de temas de salud, una auténtica locura, desde terminar de recuperarme de la operación de mastectomía, quitarme el mioma ese que tenía desde los 18 años y ya le había cogido cariño hasta en el mes de mayo poner a mi bubu derecha a la altura de su amiga la izquierda, vamos que hasta el mes de Julio prácticamente no he sido persona a base de recuperaciones.

       Todo un reto el lograr terminar mi curso de Técnico en recursos humanos de 790 horas que más que un curso parecía una carrera de obstáculos donde no sabía si con las faltas de tanta intervención lograría llegar a las horas suficientes y que no me penalizaran. Y así llegué hasta Nortempo a hacer mis prácticas con un equipo fantástico donde aprendí el maravilloso mundo de selección en una ETT.

       Aquellas chicas probablemente podrían ser algunas mis hijas y allí estaba yo, feliz e ilusionada a mis 45 años de becaria en una empresa de trabajo temporal ofreciendo empleos a la gente que para mi sorpresa no tenía muchas ganas de trabajar a pesar de la que estaba cayendo, que si ese horario no me va, que si pagan poco, que si me parece fantástico el trabajo que me ofreces, pero el primer día he llegado tarde o no me he presentado. Conocí de cerca el mundo de la subcontratación como digo yo desde las canteras, haciendo la selección pura y dura.

       Cuando llegué a aquella oficina casi me da un sincope, al abrir el ordenador tenía 500 mails, pensé donde cojones me he metido que antes de empezar ya me han escrito todos. Luego pude comprobar que habían abierto mi cuenta el jueves y yo entraba el martes, tenía 4 días d atascos de currículums.

        Habían preparado mi sitio con mucho mimo y hasta Ariadna que estaba de vacaciones tuvo que meterse en el despacho del jefe para que yo pudiera hacer mis prácticas en la mesa donde ella estaba.

        Durante ese mes debí leer más de 3000 currículums, es curioso la variedad que tiene la gente, en formas, colores y detalles. Nunca dejas de sorprenderte, vi algunos con fotos de selfie en un baño, otros de mozos/as estupendos enseñando cachete o morritos y el más espectacular uno que recuerdo que estaba de espaldas. Supongo que la técnica de aquella persona debía ser la sorpresa, algo así como llámame y pregúntame porque estoy de espaldas (suelo ser bastante positiva en mis apreciaciones).

    Lo más bonito de ese mes, cuando el último día mis compañeras me dieron la sorpresa de un café con pasteles y un regalo como agradecimiento en todo lo que les había ayudado, las lágrimas se me caían, había sido una de las becarias “top ten” de Nortempo, y es que estas chicas son un amor porque en un mes poco tiempo da a apreciar las virtudes de una.

      Tras la operación del mes de Mayo de mastopexia, que me pusieron bubu derecha a la altura de bubu izquierda de repente me vino como un subidón, algo así como ostia, mis tetas de madre lactante han pasado a ser dos bubus molonas de niña de 25 y me vinieron las ganas de comerme el mundo o por así decirlo volver a picaflorilandia aunque fuera por una temporada.
       Y así empecé el verano, abriendo los ojillos de nuevo a las tentaciones no tan vanales como especiales.
      El único tema que siempre he tenido es que no tengo término medio para estas cosas, procuro mantener un equilibrio pero a veces se me van de las manos y vuelvo a las malas costumbres.
     Y si, pasé de estar felizmente sin compromisos a toparme con dos a la vez, como en los viejos tiempos.
    Complicada gestión esa de ir alternando dos historias cuando ninguno de los dos era capaz de mantener una historia fluida, preocuparse por cuando iba de médicos o simplemente devolverte la llamada o escribirte de vez en cuando para ver como te iba la vida.
      Y así apareció Marcos que había llegado a la ciudad hacía poco y no conocía a mucha gente, como buena anfitriona me brindé a echarle un cable enseñándole la ciudad, presentándole amigas y amigos, dándole un espacio y haciéndole que todo fuese más fácil, para que no añorase demasiado a los suyos. Y así se hizo un espacio en nuestro verano, entre risas, canciones y alguna que otra salida entre amigos. El problema es que Marcos nació cansado, posiblemente tanto aderezo fumado le tenía en otros lares lo que al final terminó alejándolo un poco de cualquier cosa parecida a “una relación”.
      Aún así Marcos es un amor, en sus buenos momentos me reía con él hasta hartarme y todavía sonrío cuando recuerdo algunos momentos nuestros que le hacían especial porque parte de su encanto radicaba en eso, esa parte asocial y dispersa que le cubrían de gloria en los momentos risas.
Y entonces volvió a aparecer Rick , a que le devolviera el dichoso puto libro de brujas que no valía nada más que el valor sentimental que le otorgaba que lo hubiese escrito el marido de una de sus mejores amigas. Y así llegó, como si nada, como si de repente se hubiese olvidado que había llorado su ausencia meses y me había olvidado definitivamente de él, que me había dejado solita en momentos delicados y que había pasado más de un año sin que hubiese respondido a ninguno de mis mensajes.
       Y allí llegó el, con su motito de siempre a poner su bracito en mi pierna y ver atardeceres maravillosos junto a la albufera mientras que te picaran los mosquitos y el calor pegajoso fueran toda una película llena de corazoncitos. Y nos volvimos a encontrar, y surgió esa chispa que nos había encandilado hacía años, a que mala hora no tiré el candelabro al agua y hubiese dejado pasar tanto “bonito reencuentro”.  

       Y entonces llegó el momento, ninguno de los dos quería nada, pero eso sí, no les hacía ni puñetera gracia que estuviese paseando por el jardín a mi aire.
      Y fueron unos días de idas y venidas, pensando que hacer hasta que tomé una decisión retomar, aunque fuera de lejos la historia con mi querido Rick. Y es que Rick tiene algo que no tiene nombre, no me preguntéis si magia, brujería o simplemente me había quedado anclada a su recuerdo como dice Raul porque venía con el lote de la enfermedad que pasé y por eso lo tenía atascado.

      Lo más curioso es cuando te sientas con tus amigas y le cuentas un poco con miedo todo lo que te está pasando y has vuelto a una historia pasada. Te vienen con eso de si es lo que “tu quieres nosotros estamos felices”, “mujer, todo el mundo tiene derecho a equivocarse así que adelante”, o ese “si tu eres feliz ni caso al mundo”. Entonces sonríes, pero luego las miras bien y sabes que en su cabeza tienen ese “pero eres tonta o que”, “dios del amor hermoso” …
      El único que me dio un consejo sabio fue Visun, mi querido Grey, me dijo eso de “Laurita, de esta decisión de segundas vas a aprender porque la primera lo dejaste y te darás cuenta de lo idiota que has sido”, “porque si la primera la jodió la segunda no va a ser menos, te lo va a confirmar”. Si tuviera que posicionar a Visun en su sabiduría lo haría a la derecha de dios padre, onmipotente y acertando.
        Y si, claro, así fue, Rick se acordaba de mi cuando tenía tiempo perdido, y entonces había que quedar, hablar por teléfono, dialogar y todas esas cosa que se supone que se tienen dos personas pero cuando le tocaba su espacio desaparecía del mapa sin más. A mi no me importaba, no consideré una vuelta a la relación pero para mi sorpresa tras desaparecer a su vuelta exigía derechos que no procedían como que estuviese sólo con él y para él.
        Había olvidado esas pequeñas excentricidades que me alejaron en su momento, como que hablaba solo, que a veces aunque fuera a mi lado parecía que iba con otras personas porque no me hacía ni caso porque vivía en su mundo y como no esa manía de hablarme como si tuviese la razón en todo y yo no fuese más que una aprendiz.
        Pero bueno, no vamos a ponerle tan verde al pobre, porque dos no están si uno no quiere y si bien es cierto que tanto nos queríamos como no nos aguantábamos, y es que hay veces que por mucho que el amor te llene (llamémosle chispa o magia) cuando no te aguantas, no te aguantas y no hay vuelta de hoja por mucho que te esfuerces.
       Y así fue pasando el verano, donde apenas nos vimos cuatro veces aunque hablábamos por teléfono para ver que tal nos iba todo.
      Sin más dilaciones y tras unos días juntos supe que quien se equivoca que se joda, y así fue tras una decisión errónea tenía que aceptar que todo lo que me fuera a pasar era ganado a pulso por tonta, por confiar en que el amor de nuevo cuando tenías una pared de frente para estamparte desde el momento 0.
       Y es que cuando a alguien le molesta que arrastres los pies al andar, cuando a ti te gusta la luz encendida porque no te ves y a el le molesta porque prefiere la oscuridad, cuando te recuerda los kilitos que te has echado desde la última vez porque le resulta divertido (claro el no sabe lo que te ha costado aceptar que el puto taximofeno retiene líquidos y por mucho que te esfuerzas en mantenerte los kilitos han llegado) no hay polvo que valga para sufragar los desperfectos.
      Y así me vi, haciendo de tripas corazón para no salir corriendo y aguantar el tirón paseando con alguien que va a su aire y has de hacer las visitas sola.

       Al final de la experiencia te llevas eso de el que tiene boca se equivoca, o te comes lo que has cocinado. No entenderse no significa tener que estar tirándose los trastos hasta dejar brecha, me quedo con eso de que al menos nos podemos tomar un café sin matarnos.
       En este verano de las que he disfrutado son de mis niñas, mis sisters del alma que han hecho que las risas, la buena compañía y las salidas me devolvieran esa vida que otras cosas me ha ido arrancando.
        De mayor quiero ser como ellas, golfas y con la agenda llena de salidas, amigas y despiporre, y sobre todo disfrutar de noches de lujuria con la frecuencia que ellas se gastan.
       Las quiero tanto que seguramente si me pongo a pensar en la noche más feliz ellas están con su copita en la mano, Bego con un vino blanco como yo y Bea con una cervecita.
         Un día tras una noche de marcha descomunal decidimos abrir un grupo de amigos de amigos donde juntar a los más pirados que conocíamos solteros y con ganas de divertirse, y es que cuando la gente conecta vale la pena conservarlo. Y así nació Tot per l’aire, un grupo donde despotricamos sobre la vida, nos organizamos para ir de concierto y planeamos las noches de despelote totales. Y ahí estamos las sisters moviendo el cotarro.

        Y entre tanta salida hemos tenido bonitos reencuentros, como con los granadinos más auténticos, el primo zumosol que aparece en los mejores momentos como cuando a la Betty se le juntan dos rollos en la misma discoteca y aparece él a poner orden o cuando la noche se ha dado la vuelta porque dos personas que son tus amigos se han reencontrado tras mucho tiempo y tu no tenías ni puta idea de la historia.

         Luego está el Fito, mi eterno brother que este verano lo he tenido echándome la bronca porque he pasado tres pueblos de ESENEU, eso si, el mes que el pasó por aquí no se digno ni a sentarse una tarde a hablar de temas importantes, estaba demasiado ocupado llevándose a Carmeta al Consum que me la ha dejado traumatizada por los paseos desde casa hasta el perello a 40 grados al solico.
        Y si me tengo que quedar con una imagen más bonica, la de mi libertario, el eterno Hector que este verano nos ha enseñado que se ha hecho un hombrecito y se lo ha pasado de miedo en la piscina de Silla. Capaz de llevar todos los accesorios necesarios para entrar : manguitos, flotador y además las gafas de bucear … más seguro imposible.
       Este año las vacaciones han sido en Silla, mamá y papá decidieron que el aire acondicionado del pueblo tampoco era una mala idea con los calores que nos han traído este verano.
       Carmeta se está haciendo una mujercita, ha crecido tanto que dentro de poco me sacará la cabeza, es increíble como pasa el tiempo.
       La pobre ha pasado ha pasado un mes de agosto un poco movido, se le ha quemado el bosque de donde pasaba las vacaciones con los tíos (Bejís) , también un accidente de tren en el pueblo(Caudiel), después un golpe en el coche, otitis, le ha picado una medusa … esto último en la misma semana.          No entendía muy bien la pobre eso que le decía que “le había mirado un tuerto” así que decidimos hacer una limpieza de energía en casa. A mi con la energía me fue bien pero a la pobre no le mejoró hasta que pasamos a ver a la virgen y le pusimos la pulsera protectora de la maga como le llama ella.
       Al final la suerte es cuestión de cada uno, de creer o no creer pero lo que está claro es que cuando te empiezan a pasar mil cosas raras y extrañas es porque tienes algún cenizo al lado que si no te lo quitas de encima, así que hay actuar y enviarlo a tomar por saco.
        Por fin las cosas han vuelto a su sitio y a mi estado de paz usual, soltera, entera y feliz. Disfrutando de la gente que quiero y como no de los buenos ratos que la vida te va regalando.    

        En estos días he decidido disfrutar la vida al día, sin pensar en mañana. Beatriz que se nos ha vuelto muy espiritual dice que lo mejor es eso de la meditación, aunque a ella no le ha venido muy bien por eso de la otitis gorda que ha cogido por dejarse los cascos puestos por las noches escuchando a la del YouTube que le cuenta paso a paso como llegar al estado zen que tanto le chifla.

      Y es que hay cosas que nunca cambian aunque parezcan tópicos, es como eso de que veas un vasco y enseguida te haga un “ays como mola”  en la cabeza porque siempre tuviste predilección por ellos desde que conocistes los amaneceres verdes. 

      Si hay algo con lo que me quedo, de este verano y de cada día es con la energía y fuerza que desprende mamá, esa entereza, esa fuerza, ese todo que me llena el alma. Su alegría es la mía y los días que se tiene que quedar en la cama porque las fuerzas no le llegan un trocito de mi se queda a su lado y mi estrella tiembla pero sé que siempre, siempre tiene esa sonrisa, palabra y abraza que te levanta el ánimo aunque ella no lo tenga. 

        Hoy mamá vuelvo a escribir un ratito, para contar parte de este verano que ha pasado y para que este pasaje te haga desconectar un ratito y te rías un poco. 

        Te quiero quiero con locura mamá, que no se te olvide nunca

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