A mi estrellita … así comenzó todo

 

A mi estrellita : 

 

 

 

Estrella dorada bajo el agua,

Que se esconde bajo una poseidonia

Para mantener en su memoria,

La transparencia de su alma.

 

Estrellita fugaz cayo del cielo

Para pensar quieta y tranquila,

En los errores que en vida

Dejo volar cual un beso.

 

Llena mi estrella de silencios,

Cada segundo de su historia,

Para guardar en su memoria

Un mar de trocitos de hielo.

 

Y quiso el dios Neptuno,

Llenarlo placer y  frivolidad

Y mi estrellita en su inmensidad

No se quedo con ninguno.

 

Estrellita con fuerza y dulzura,

Quiso enseñar a los cangrejos

Que caminar para atrás y lento

No era  una buena conjetura.

 

Y los cangrejos la miraban asombrados,

¿ Quien sos tu estrella sin movimiento

Para indicarnos en este momento

Si debemos caminar hacia  otro lado?..

 

Y estrellita mientras sonreía,

Les explicaba que su quietud

Era la sabia y eterna luz

Para saber que les convenía.

 

Ella podía desplazarse libremente,

Pero anhelaba su tranquilidad

Pues de cada día observar

Había ejercitado su mente.

 

Un día mi estrella cayó,

Difícil caer desde el fondo

Pero un golpe duro y hondo

Casi de  muerte la hirió.

 

Y una náyade que se cruzó,

Se apiadó de sus heridas,

Cogió aquella estrellita

y a su choza  la llevó.

 

 Aquella estrellita moribunda,

Al despertar de su letargo

Sintio un terrible espanto

Estaba tan confundida…

 

Su quietud y su poseidonia

Habían desaparecido

Y en su lugar un nuevo nido

De una nueva colonia.

 

Al levantar una de sus patas

Vió que la sangre no corría

Y en su lugar una melodía

Calmaba sus raras ansias.

 

Calló la melodía y una voz

Le devolvió a la realidad

Cerro sus ojos a la verdad

Como si se tratase de una hoz.

 

Oh amiga, te has despertado

Sangraban tus heridas al recogerte,

A tu puerta tocaba la muerte

Pero la dejamos pasar de largo.

 

Le miró triste y compungida,

Era vago aquel recuerdo

En el que un ser horrible y feo

Le cosio a mordeduras.

 

Y de lágrimas feo paño,

Si le dolia más el cuerpo o el alma

Quien con su tradicional calma

Había querido hacerle daño.

 

Y entonces observó a la náyade,

Que sin haberle conocido

Curo sus heridas con mimo

Hasta limpita y sana dejarle.

 

Supo entonces aquella estrella,

Que tal vez su dulce quietud

Sería tan sólo un alud

de creerse la más bella.

 

Y pensó que quizad su fuerza,

Esa q le otorgaba la calma

Era una seguridad falsa

Quebradiza y ya enferma.

 

Porque su quietud la dejaba,

Lejos de conocer nuevos mundos

Y hacer recorrido profundo

Más allá de donde siempre estaba.

 

Y supo estrellita aprender

Que el corazón es importante

Para flotar en una parte

Dispuesta esta vez a crecer.

 

Y de mano de su amiga la náyade,

Descubrió placeres desconocidos,

Experiencias nuevas, buenos amigos

Recorriendo los infinitos mares.

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