Lunes, pordiosero lunes

Pongo todo mi esfuerzo en sonreir, tanto que incluso me duelen los labios pensando como vestir la cara de alegría cuando el alma está cansada … es como si de repente te dieses cuenta que no te has quitado el pijama y quieres seguir remoloneando hora tras hora soñando el momento en que de repente la alegría llame a tu puerta y tengas que vestirte corriendo con tus mejores galas para recibir con alegría las buenas noticias.

Si, una está con su pijama verde de franela con la sonrisa guardada en el arcón esperando a abrirla impaciente porque tiene ganas locas de volver a reir, a divertirse, a disfrutar.

Hoy mamá insistió, Laura, porque llevas esa cara … son las siete y media mamá cuando salí de la oficina me tiraron literalmente, dijeron que ponían la alarma y que nadie se quedaba allí, como si yo tuviese unas ganas locas de quedarme … no recuerdo la hora que entré, probablemente antes de las nueve, me tomé el café corriendo cuando por tercera vez intenté escaparme para almorzar algo, durante toda la mañana la oficina dejó de llamarse por su nombre porque sólo se escuchaba Laura … comí a ultima hora en apenas 20 minutos y de nuevo a lidiar con los quehaceres … y encima fastidiada, fastidiada porque yo soy una persona que recibe las cosas con cariño, que se deja la piel por entregar a sus compañeros lo mejor y en un momento así una no tiene más que malas contestaciones sin razón … Mamá, me dejé mis horitas en la oficina un cachito de la piel más grande y la cuenta sigue temblando sin parar … no puedo, intento ilusionarme y encontrar una razón elocuente para afrontar las situaciones con fuerza y no decaer pero sin querer el animo se esplachuja por los suelos como si se tratase del final de los días … y es que sin querer no estoy, para nadie…

Una intenta desconectar de alguna manera pero es tan complicado … estás toda la semana maquinando mil cosas y de repente te das cuenta que los papeles que necesitas los tienes la mitad en casa de tu hermana, el coche aparcado en el quinto pinto y tu casa hecha un desastre … y ¿de que has tenido tiempo?, de llegar a casa de tu madre y montarle el pollo porque la cena que tiene preparada no te gusta … bendita mamá que dejó la ropa, la plancha y todo sus quehaceres tras un dia de trabajo para preparar a la niña caprichosa una hamburguesa de pollo en un bocadillito de pan que había guardado. Y entonces cuando te conformas con el bocadillo aunque realmente no te apetece tu madre te pregunta si quieres un tomate, un tomate para que mamá, dime para que quiero un tomate … y entonces te das cuenta que estás hecha una piltrafa, que no asumes tus problemas porque una cosa tan estúpida como un tomate te parece todo un problemón … y entonces te ríes porque tu madre te ofrece el tomate porque sabe que siempre por las noches tomabas un tomate pero a ti se te ha olvidado ya … entonces te das cuenta que eres una persona egoísta, que te ofrecen todo y tu sin querer sólo ves que tu vida es tu miseria a pesar q los demás se dejen un cachito de vida por verte sonreir de nuevo.

            Y te vuelves a disgustar, porque la gente te quiere más de lo que te mereces, y te cuida … Este fin de semana me devolvieron el secuestro, que más puedes pedir a un fin de semana que un exilio en la montaña con una compañía ideal … perro, gato, montaña, sol, exilio, tranquilidad … pues no cuando una está baja de forma todo le parece catastrófico y entonces te das cuenta dos veces que te sientes mal por ti y por los demás, que no te encuentras a ti misma ni encuentras a los demás …

            Hoy no tengo ganas ni de hablar, porque parece que una dice cosas estúpidas, sin sentido … parece simplemente que dejas de ser tu para ser algo transparente, invisible, efímero … hoy dejas de volar para quedarte espachurrada en el suelo como un charco de cieno maloliente.

 

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