Me depido

Me despido, mientras perlas inmaculadas de tristeza

vuelan en el pálido rostro de un adios

no planeado pero si sentido.

 

Me despido, porque mi alma más que alma

es vacío ante la espera de vestirse de unos besos perdidos

 en el abismo de la distancia.

 

Me despido sin poder levantar la mano

porque sin querer se arrastran hasta tu rostro

 para perderse entre tus labios.

 

Me despido, segura de mis decisiones

pero sin contar con el corazón que

se rebela a su entereza.

 

Me despido, sabiendo que mi esencia

Allá donde se derramaron los besos

Permanecerá entera.

 

Me despido, sabiendo que esas noches

Serán inmaculado celuloide

En el recuerdo de los q las vivieron.

 

Me despido, acompañada del silencio

En la avidez de su lenguage

por entender lo prohibido

 

Me despido, sabiendo que quizad

No hay que poner nombre a las cosas

Si no a lo realmente vivido.

 

 Me despido, sabiendo que acariciaste

la sensualidad del caos prohibido

y preferiste quedar con lo que amaste

tu dulce y temprano equilibrio.

 

 

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