Recuerdo de una noche de Abril

Recuerdo su sonrisa como la de un niño, no sé en que momento se dibujaron sus ojos en los míos, ni tan siquiera porque sus besos en aquel momento resultaron tan sabrosos cuando en otro momento fueron prohibidos porque el corazón estaba en otro lugar.

Hicimos de las palabras un juego, simplemente que se transformó sin querer en unas hierbas amargas en comapañía preguntándonos cuando nos volveríamos a encontrar.

 

Ahí radica nuestra diferencia, yo adoro el mate dulce con cascaritas de naranja todo hirviendo y la yerba mezclada con el agua entera, un sabor dulce aunque corto porque con el agua todo se disuelve y las hiervecitas suben arriba para verlas aunque perdieron su profundidad … dulzura absorvida con gusto aunque dure poco. Él prefiere el mate amargo, más sabor, mas fuerza … que el agua no se mezcle en exceso con la hierba porque si no se moja demasiado y pierde la esencia natural de su sabor, y deja de ser un mate verdadero para hacerse una simple infusión.

 

Y convertimos la hierba en metáforas del corazón, importante la dulzura y flotando al libre albedrío todo mezclado sin importar lo que dure si no lo que se saboree que guste,  ante algo lento y preciso, la hierba más importante que el agua para que no se moje en exceso no sea que luego pierdas el control del sabor y cuando te des cuenta se haya mojado demasiado.

 

 Él se pregunta porque el silencio se mezcla con las palabras si la distancia sin quererla no pesa tanto como el recuerdo de una noche bonita y divertida, yo me pregunto porque la distancia es importante si cuando recuerdas la noche esta desaparece y se acerca la sonrisa, y el tiempo nos acompaña como amigos para seguir pensando en repetirlo.

 

No nos conocemos lo suficiente, o quizad nos conozcamos tanto por ser tan parecidos que ninguno de los dos logra entender que está sucediendo o si lo sucedido va a continuar su rumbo.

 

Mi corazón es dulce como el azucar, sonreía y se ilusionaba fácilmente, el tiempo me enseño a que la razón lo espesase … pero hay días que sin querer se transforma de nuevo en miel cuando recuerda algún bonito beso. Olvidó con el tiempo el concepto del amor porque se cansó de buscar la perfección pero a veces se obnubila y se pregunta porque tal vez no.

 

De él no conozco más que algunas pequeñas historias, de mi tal vez los momentos de una noche o de otras … rubita incansable. Espontánea y alocada frente a un hombre que dice ser niño … un huracán mezclado con el color divino del fondo marino.

 

Que el mar nos invite a mecernos cual maravillosas poseidoneas en los fondos del romance bajo las cálidas aguas de la ilusión.

 

  

 

 

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