Sobre el resistiré y los golpes de Estado

A veces la mente está llena de
palabras y necesita sacarlas, el lunes tuve un problema me llené de palabras y
caí rendida a los pies de un mundo que me quiere pero me obnubila.

Cuando las personas caen el mundo
se asusta, quizad es porque no está preparado para asumir que aquellas personas
que quieren pueden perder el rumbo un segundo y luego levantarse como si de
repente aquello no fuese con ellas.

Y es que en un día una puede
darse cuenta que con tal de no dar problemas a los demás ha llenado tanto el vaso que los problemas quedan dentro y se produce el diluvio.

Hay días que quedan marcados en
la vida de cada uno, anoche 23
F la neurona tejero dio un golpe de estado en la comunidad
de Laura; y es que a veces alguien sin que se de cuenta dentro están tejiversandose
planes ajenos a uno mismo; menos mal que en la republica independiente de la
azotea se instauró hace tiempo la democracia, pero hay que decir sin duda que
necesita unos días para reorganizarse.

No recuerdo mucho del momento que
caí, fueron escasos segundos, recuerdo a la gente preguntadome cosas gilipollas
como como me llamaba, si tenía novio, si estaba pasando situaciones de estrés o
hasta incluso si había tomado algún tipo de psicotrópico en los últimos días;  recuerdo a mamá aparecer en medio de un
tumulto de enfermos asustada y aguantando las lágrimas; me sentía incomoda,
triste y como si no fuese yo misma, como si mi mundo alrededor no tuviese que
ver conmigo misma y solo fuese un ente vacío con ganas de dormir. Me recuerdo
tan vacía que no llegué a sentir ni miedo, solo ganas de marcharme a casa,
culpable y avergonzada de estar ahí preocupando a tanta gente cuando en
realidad no quería saber nada del mundo. Detesto los hospitales, solo me traen
recuerdos de papá, me obnubilan, me hacen sentir estúpida y nada.

Las noches de golpes de Estado
una se desmorona, de repente no sabes el rumbo que va a tomar la republica
independiente de tu azotea, no sabes si al día siguiente de repente el mundo se
paralice y no puedas moverte o quizad el sueño se haga tan largo que no
despiertes nunca, una piensa que no ha vivido lo suficiente; cuando está
tumbada en la cama y piensa todas las cosas que le quedan pendientes; entonces
las noches de aire de un hospital parecen auténticas tempestades ajenas a una
misma. Ves a mamá, que desde su Silla y medio durmiendo no pierde el rumbo de
tu mano, por si en algún momento vuelve el tembleque y hay que avisar a
alguien, entonces sólo puedes llorar porque quizad gritarle al mundo que tienes
miedo pesa tanto que sólo las lágrimas en silencio son las que te reconfortan
un poquito, entonces tienes ganas de gritar, de salir corriendo y decirles a
todos que estás bien y solo ha sido un susto.

Entonces viene el médico y te
explica en pocas palabras que no sabe lo que te ha pasado, que los resultados
han salido bien aunque decidieron tenerte en reposo por si volvía a suceder y
ya te explica que lamentablemente eres una persona baja de todo, de azucar, de
tensión y de azotea y que en cualquier momento de tu vida puedes volver a caer
estés donde estés y que afortunada casi te debes sentir de que estas cosas te
hayan sucedido mientras trabajabas y no de vuelta a casa con el coche.

Mientras tu sigues diciendo que
en el arcón de tus penas reposarán el estrés y las tristezas, que mejor
guardarlas y que el mundo no te entienda a que te entienda tanto que al final
resulte que tengas que ser complices de todos y tener que seguir dando
explicaciones.

Entonces cuando se reinstala la
democracia en la azotea la vuelta a casa resulta reconfortante; volver a
encontrar a Sasha chillando como una loca porque decidiste no operarle para
evitar el celo, tu casa con los mismos trastos que dejaste la noche anterior,
tu familia enfadada contigo porque te considera una egoista porque encima que
estuvieron allí padeciendo por ti todavía les recriminas que nadie se acordó de
llevarte unas zapatillas o unas bragas por si tenías que estar más de un día en
aquel infierno.

Y es que claro, una se acostumbra
a vivir tanto su propia vida que si de repente un día la pierde va a seguir
enfadada con el mundo porque no se hicieron las cosas como ella esperaba; hay
personas q no sirven para estar enfermas, sin duda yo soy una de ellas porque
me come dentro un nervio terrible por no poder ser autosuficiente.

Necesito poco, sólo llevar las
riendas de la mía que es la manera que adopté para sobrevivir a veces a locuras
como es el día a día en el trabajo, o los problemas de los demás que los ves día
a día y no puedes hacer nada; a veces cuando el mundo cae en el caos una decide
adoptar posición pasiva y encerrarse en su mundo de tal manera para protegerse
de caer en depresiones y ansiedades que sin querer pierde el rumbo de la otra
realidad porque es tan surrealista que por mucho humor que tenga ha de mantener
la cordura.

En días como estos sólo quedan el
resistiré, una canción que las buenas amigas te regalan por ejemplo en un Factbook;
resistiré pero sin duda necesito reposar y reorganizar la azotea para que los
golpes de estado queden en el olvido y solo se recuerden como un 23F que mejorará la historia de
nuestra vida.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *