Supervivencia

Hace días que las lágrimas se
hicieron compañeras, quizad el fracaso o el miedo, quizad la miseria de no
llegar ni a ser miseria porque hasta los míseros tienen un halo de esperanza
para seguir trepando la cuerda.

Que recurso me queda mas que las
lágrimas para ocupar el tiempo. Un libro que cuando lo leo me parece tan malo e
insulso que hago esfuerzos incomparables para no cerrar los ojos y partirlo en
mil trozos, una nevera vacía con la que conversar si es lo único potable que se
puede hacer por ella, un silencio roto por los gritos de una gata que aburrida
decidió coger el celo cada diez días por si no tuviese bastante con escucharme
a mi misma.

Esfuerzos, sobrehumanos y sin
saber de donde salen por no coger el mundo y estrujarlo, por no enviar a la
mierda al Sr. Del Banco que tan buenamente se ofreció a que le importase unas
narices que no tenga ni para vivir mientras siga pagando la dichosa hipoteca,
que se exime de responsabilidades, fuerza para encerrarme en las cuatro paredes
y sobrevivir, no pasar la vergüenza de tener que agachar la cabeza y decir “no
puedo”. Cansada de tener que contestar a preguntas y reproches, “que mala cara”,
“que humor”, “que brusca”, “no te tomes las cosas así”, “es que te estas
quedando tísica” … narices, ¿alguno de todos los que son capaces de mirarme a
la cara se han preguntado quizad tenga mis razones?, ¿que la fuerza si sale de
algún sitio es porque me está consumiendo?. Cada día que me levanto me pregunto
si esta vez el día traera buenas noticias, si esta vez alguien se acordará que
necesito trabajar, si tal vez pueda ser un día mejor y más interesante. Cuando
dará respuesta la espera, cuando por fin podré ver la luz con claridad.

Cansada, hasta incluso del amor, personajes incompletos que pasan por el camino exigiendo y
sin entender las situaciones, cansada de silencios y conversaciones a destiempo
que terminan en discusiones simplemente porque los vacíos del alma no pueden
suplir a los del corazón.

Porque para todos es fácil ver
las situaciones desde fuera pero sentirlas sólo le toca a uno. Supervivencia,
el secreto de los perdedores pero la pócima para evitar la muerte en vida.

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