Cartas a Eros (II)

Mi querido Eros :

 

Sentada junto
al arroyo de nuestro amor vivido espero la vuelta de mi botella, esa que rellené
con todos mis deseos en un grito de auxilio, esa vacía de esperanzas y llena de
recuerdos; la espero con tal ansia que yo mismo escribo tus palabras en mi
mente para creer que no me olvidaste, yo misma invento tus susurros en mis
oidos, tus caricias en mi mejilla, tus besos en mis labios … quiero creer tanto
en tu recuerdo que a veces me olvido que permanezco sola a la espera porque
estoy convencida que tu alma, esa que entregó y satisfizo los más hermosos
momentos permanece sentada junto a la roca que mi esperar lamenta ante el vacío.

 

Te siento tan
cerca mi vida, son tan reales esas palabras que escucho que mis labios
entreabiertos saborean tus besos cual hambriento recien nacido que busca con
ansia el pecho materno. Es tal la placidez de mi espera que el delirio me lleva
a encontrar botellas en las rocas del vacío, que esa carta que ensalce la
virtud de tus amores donde me amas y me pides que sea tuya eternamente son
espejismo ante el sediento de amor que espera su destino.

 

Mil amores,
mil vivencias, mil amantes desconocidos pasaron fugaces por mi lecho como
amante que no ama sino vive su camino, lascivas salamandras se cruzaron por la
senda de los amores quizad prohibidos … pero Eros, mi amado Eros, vos me
robasteis la cordura y te llevaste mi equilibrio, vos me haces sentir el amor
como sangre que envenena el placer de los sentidos, vos hiciste que tu aire
fuese la razón de mi aire porque respirar sin ti es la asfixia de morir en el
olvido.

 

Vos me
regalaste la esencia de amar por entero con el alma, vos me enseñaste mi Eros el
calor de la prudencia y la calma … ¿porque regalar tal virtudes a una inocente
dama cuando aquel día que marchaste la locura quedó en mi cama?. ¿Por qué ensalzar
tus palabras si hoy solo escucho las mías?, ¿Por qué las lágrimas que enjugo saben
a dolor y a ira?. Y entonces quiero cambiar amargos sabores por el manjar de
tus besos pero entonces la conciencia me dice que cambio amor por desespero.

 

 Más cierro los ojos en la noche, y meto mi
mano en el agua; gélida sensación me recorre, es la sensación de la espera que
aún vestida de recuerdos está vestida de penas … y entonces miro al horizonte,
el agua sigue su curso, tal vez mi querido Eros no alcanzaste a encontrarla. Y
decido de nuevo escribir la virtud de tus encantos y arrojo esta carta en
botella imaginándola entre tus manos.

 

Eternamente
tuya

 

Neyebek

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