Guardando en el arcón para siempre un recuerdo

A veces una encuentra el significado de su vida en hilbarnar recuerdos que escuecen, a veces sin querer las palabras se convierten en congoja al ser consciente que los recuerdos que para ti son indispensables en tu vida simplemente son momentos olvidados en los corazones de los demás.

Me pregunto si las lágrimas que brotan cuando alguien es conciente que el tiempo ha pasado dejando un vacío en el recuerdo de los demás sirven para algo, cuantas veces te fallarán los recuerdos y les perdonarás su ausencia poque cuando alguien no quiere olvidar pone cualquier excusa para entender lo que no es evidente a ojos de los demás

Seremos esclavos de nuestros errores el resto de nuestra vida, esclavos de decisiones que tomas con la cabeza aunque discorden con el corazón; cuando decides no robarle la vida a alguien simplemente porque no lo merece y prefieres vivir en su ausencia aunque duela simplemente porque tu ración de humildad te dice que no merece ser discípulo de tu vida cuando puede descubrir la suya.

Y es que los que somos es clavos de los recuerdos nos acostumbramos a echar mano a ellos cuando nos falta el aire, porque esas personas con las que has compartido media vida son las únicas que te entienden pero lamentablemente sólo puedes contar con las que has escogido que permanezcan a tu lado, a pesar que haberles dado la oportunidad de ser felices a costa de tu vacío.

Las decisiones son justicias que el juez más cauto establece sin veredicto, porque el veredicto del olvido nunca debería llegar con la sentencia; y es lo malo al haber dos partes alguna de ellas no comulgará con con el recuerdo y preferirá a su manera asumir la parte de la sentencia que más le conviene.

Hoy día 5 de Abril a las 22:48 firmo la sentencia del olvido, me duele en el alma romper con los recuerdos, pues siempre vivi de ellos y aprendí a pesar del dolor. Guardaré sus últimas palabras cada vez que mi cabeza quiera girar la vista para encontrar equidad en la habitación de los juicios … “El día que me dijiste que marchara terminaste con todos los lazos y recriminaciones, y si lloras son tus lágrimas yo ya derramé las mías”. Razón llevan sus palabras, aunque gracias a mis decisiones a día de hoy es una persona feliz y con su vida sin ser esclava de la mía. Hoy guardo en el arcón del olvido cuatro años de mi vida, no diré que no existieron pero si que no volverán a hacerme llorar cada vez que me cruce en su camino porque el rencor no entiende de humildades y la razón puede darte la oportunidad de decidir, y hoy yo tome mi decisión "hasta siempre" y nunca más.

 

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