Lidiando con Z

A veces nos precipitamos a celebrar victorias antes de haber terminado la guerra, y eso me sucedió a mí, quise bailar mi triunfo antes de que amaneciese sin saber que la oscuridad estaba ahí y no la había visto, bueno mejor dicho más que no verla no me la habían encontrado.

Aún recuerdo este mes de Febrero, cuando en el hospital virgen del consuelo, tras la revisión rutinaria de mis pechos poliquísticos el radiólogo me dijo que el pecho derecho andaba bien, nada sospechoso pero sin embargo el izquierdo había encontrado algo extraño que no le gustaba demasiado. Ahí empezó mi angustia, cuando me indicó que era preciso un bag y que si me lo hacía el miércoles mejor que el viernes; contando que era lunes por un momento mi cabeza se dio la vuelta para entender cuan de importante resultaba ese nuevo bultito porculero.

Cogí hora con el hospital 9 de Octubre para BAG pero para mi sorpresa, desde MAPFRE me indican que se trataba de una enfermedad nueva y que no lo cubría el seguro por no haberlo indicado. Sorpresa la mía pues ese mismo año me había vendido la moto la de Mapfre para cambiarme desde Asisa.

El mismo día que recibí la contestación de MAPFRE me puse en contacto con mi médica de cabecera para contarle todo lo que me había pasado. Al atender la llamada de la médica no la vi muy dispuesta pero luego enseguida me volvió a llamar para que fuera a llevarle los resultados de la ecografía y poderme derivar a mama.

Así fue, era semana santa y en menos de 10 días me habían dado hora en la fé en la unidad de mama y me derivaban a una eco para revisar bien el bulto nuevo, llamémosle Z.

No olvidaré jamás aquel día, era un 8 de Abril; mientras descubría a Z y nos preguntábamos que cojones era mi aura sentimental era un volcán de sensaciones.

Había empezado una relación con Riqui, fuerte e intensa que se había ido resecando con su desgana y carácter un tanto curioso hasta que apareció Rafa de nuevo tras 20 años de ausencia y dispuesto a ayudarme en todo lo que necesitase.

Riqui andaba en otras cosas, nunca fue capaz de exteriorizar o mostrar lo que tenía dentro pensé en ese momento, después supe que no tenía valor para enfrentarse a algo tan gordo con toda la que llevaba encima.

En fin, aquel 8 de Abril era jueves. Había quedado con Rafa para ir a comer, tenía cita en la fé para mamografía. Era temprano así que en principio iba sobrada de tiempo.

Al entrar a la mamografía me encontré con Jose Manuel, el médico radiólogo de la unidad; un chico joven que me sentó en la mesa y me habló con toda la franqueza del mundo.

  • Laura, hemos visto algo difuso en la ecografía y hay que analizar. El primer paso va a ser hacerte una eco con contraste y si sale algo raro directamente biopsiaremos.

Me quedé un tanto alucinada, iba para una mamografía, pero había llegado a la tercera fase de todo lo que me había dicho Jose Manuel. Envié un mensaje a Rafa para decirle que no sabía cuándo terminaría del hospital que lo dejábamos para otro momento a lo que me contestó que de eso nada, que esperaba hasta las 14:00 y si no llegaba anulábamos pero que me iba a venir muy bien.

Y así fui, con la teta biopsia da tranquilamente a celebrar nuestro reencuentro después de tanto tiempo.

En esos días hasta la espera fueron duros, pero en la segunda visita para resultados me indicaron que lo que habían encontrado era benigno así que no tenía que preocuparme demasiado porque todo pintaba bien. Ese día me acompañó Rafa que se brindó a cogerme la mano y darme un buen abrazo para celebrar que todo se había quedado en un susto.

Eso si, el médico me indicó que debía someterme a una operación de tumorectomía para extraer esos 6 centímetros de masa variada y posteriormente analizarla.

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