Pensamientos

Hay días que el sueño se transforma de tal manera que pasas a vivir más de noche que de día, yo hace días que vivo demasiado sin tener nada. Quiero encontrarme un poquito más a mi misma, muchos me encontraron pero no fui capaz de lograr encontrar el sillón cómodo donde sentarme a pensar para encontrar alguna solución factible.

Tengo en mi mesa apenas un Boli, cuatro hojas mal escritas del último boceto de fiesta que organicé … y sobre la silla un millón de preocupaciones, pesan 58 kg.

Quizad las preocupaciones pesen menos si la disciplina o el equilibrio se ponen en la otra parte de la balanza. Necesito pensar, no sé en que porque me aburro yo sola con mis pensamientos si la fuerza no acompaña, pero supongo que en algún momento el viento arrastrará con fuerza la tristeza para convertirla en algo útil.

Creo que se me secan hasta las palabras, porque si vuelvo a leer lo que escribo me quedo en la primera linea pensando si es correcto mi parecer, si es correcto mi peso o si en realidad lo que tengo delante de las narices es sólo un momento.

Hecho de menos a Maitea, supongo que porque resulta más cómodo echarlo de menos porque fue el último hombre que amé hasta perder la cordura y hoy estoy tan cansada que prefiero echarlo de menos que de más.

Guardo mis fuerzas para papá, supongo que entre estar en casa lamentando y pasear mi alma en pena con él resulta más productiva mi no nada a su lado que yo misma y mis pensamientos.

Quizad la razón llamó a mi puerta, es curioso porque mi puerta hace tiempo que perdió la validez de su pomo pero quizad ahora más que nunca despierte a la entrada de la cordura para vivir sobre mis posibilidades y no por encima de ellas.

Estoy escasa, escasa de palabras y escasa de posibilidades; simplemente estoy.

El amor tocó a mi puerta, sin duda le cogi del brazo fuerte para que no se marchase … un Peter Pan para una campanilla sin alas que con los ojos vendados se pregunta sin ganas hacia donde seguir su rumbo.

Escasa, sin palabras y seca … un manantial de fuerzas que hoy perdieron el rumbo de su caudal y se desparraman sin sentido ni forma. El manantial absorvido en un mundo donde el quizad no se acepta y quiere el ya mismo.

 

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