RENACIENDO … ADIOS A LAS CENIZAS DE UN AMOR ROTO

Hay momentos que la vida te pide renacer, hace una semana exactamente esperaba con ansía la llegada de un amor roto, pensaba haberlo superado y haber cambiado ese sentimiento de amor por cariño, pensaba que volver a verlo me haría darme cuenta que por fin estaba preparada … no, no vino y su ausencia me dolió más que su lejanía … ese día supe que no lo había olvidado y que todo ese tiempo sólo esperaba el momento de volver a encontrarlo, guardando los recuerdos para revivirlos a su vuelta.
No acudió, dejo mi grito de auxilio chillando en la lejanía … tanto grite que el desgañitar de mi garganta llego a oidos del olvido para que enfadado realmente acudierse raudo y veloz,  me asio fuerte, me zarándeo y me indicó que si esta vez volvía a errar no correría en mi ayuda nunca más. Hable con él seriamente, esta vez tenía razón me estaba engañando a mi misa cerrando los ojos y arrojándome al pozo de los desesperados; aún he de sentirme afortunada que el destino me regalase la oportunidad de abrir los ojos antes de ver el fondo lleno de pesar y lágrimas … Entonces me sentó en el sillón de la reflexión, deposito la pluma de la sabiduría y con el papel del compromiso me hizo firmar con mi propia sangre que esta vez había llegado el final de mi historia … la historia del desamor, del querer no recíproco y de las esperanzas no reconocidas porque iban disfrazadas de evasiones y justificaciones en forma de venda ante unos ojos que no querían ver.
Esta vez si, hasta siempre Fran, suerte en tu camino … maitea quedará como recuerdo, fue bonito pero terminó para siempre.

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