Renaciendo

El otro día Roxe me recordó cuan abandonado tengo mi blog, efectivamente parece de repente que nos olvidamos de las viejas costumbres cuando el tiempo el nos roba el espacio de poder seguir contando nuestras vivencias.

Papá volvió, volvió de su letargo lento pero seguro, desde que volvió creo que entre nosotros ha nacido algo nuevo, creo que ahora nuestros rolles se han cruzado y me gusta pensar que tengo que cuidarlo más, me gusta haberme dado cuenta que si miro a la derecha los únicos hombres que necesito a mi lado son él y mi entrañable feta.

Creo que desde que fui consciente que podia perder algo que no sabía que amaba con tanta fuerza he crecido como persona y me he dado cuenta que en realidad no hay nada más importante que un sentimento real y forjado en la experiencia de la vida, en la profundidad de la familia y la unión total que ha sido la luz que cada mañana ha dado más fuerza en el camino para que papá crezca y salga de su letargo.

Papá ha cambiado, no es el mismo; parece que en sus entrañas la debilidad y el miedo a poder no haberse quedado le han hecho más vulnerable, mas sencillo, más sensible; sus ojos aunque vivos a veces se pierden en la incertidumbre de pensar que hubiera sido de nosotros si no hubiese podido despedirse. Su fuerza aunque grande y hermosa le ha debilitado pero le ha hecho crecer como persona, él no sabìa como nosotros que el día que entró a quirofano su vida iba a cambiar, no sabía que quizad no volvería a entrar. El otro día me sorprendía a su lado, parece que desde entonces algo nuevo ha nacido entre nosotros, sentada frente al portátil que Ana Cristina había bautizado con un virus cualquiera intentando arreglarlo me encontré con mi padre contándole con detalle todo lo que había pasado. Siempre me dice que él no se acuerda de nada, quizad de las pequeñas alucinaciones que tuvo mientras estaba en intensivos dopado hasta la médula de morfina, me contaba que la gente cuenta que hay un túnel y se reía mientras me decía que el no recordaba haber visto nada; decía que desde entonces su unión a mamá había sido total, casi entre palabras quiso explicarme que ahora más que nunca la sentía suya y cercana, que la necesitaba más que nunca y su amor aunque no expresivo porque los milagros cambian vidas pero no maneras de ser y personalidad había crecido con una fuerza realmente bonita, no es que la quisiera más o menos porque al fin y al cabo siempre la había amado más pero sabía que esta vez tenerla al lado ya no era un amor de hombre sino una necesidad de familia, una necesidad vital y entera.

Le contaba con detalle como un día, aquel que escribí los médicos no daban un duro por él y como al volver a casa dentro del dolor me planteaba con fuerza destrozada que hacer con mamá si papá no volvía, le confesaba triste que llegamos a pensar en una vida sin él para luchar por una muerte en vida de mi propia madre si él no se quedaba. Papá decía que no cree en Santos ni en milagros, sino en la fuerza de las personas, en el apoyo y la fé de esas personas que le han querido con fuerza y desde algùn sitio le han transmitido esa fuerza. Hay momentos que él no recuerda mientras duerme, yo si, una tarde en que mamá no tenía fuerzas para ir a verlo, creo que fue la única tarde fuimos Beatriz y yo. Era la primera vez que entrabamos dentro de intensivos y podíamos tocarlo, verle, trasmitirle. Ese día vi su alma desde fuera, quizad miraba; a su derecha junto a sus pies estaba su madre y quizad su padre; se veía perdido y apenas podía hacer más que respirar; la diálisis le tenía destrozado pero su fuerza le seguía manteniendo respirar; recuerdo que me posé a sus pies y le cogí fuerte, los tenía fríos y le dije que no tuviese miedo, que necesitaba crecer, que allí estaba yo y todos para cuidarle, que debía ser fuerte y luchar; le contamos cuatro chistes, bea se sorprendió de mi buen humor al verle pero se contagio el mismo y por un momento, quizad casualidad mientras le hablábamos movio un brazo. Ese día al verle supe que sobreviviría y que los que alli estaban iban a cuidarle hasta el final.

Creo que papá en el fondo, aunque no quiera contarlo tiene miedo, no miedo a lo que pueda sucederle sino a lo que podía haberle sucedido, a su manera se siente culpable de haber engendrado tanto miedo y dolor a los demás; no termina de asimilar sus sensaciones porque son tantas que a veces el mismo se confunde mezclando la esperanza con el miedo, se siente perdido ante tantas pero encuentra su salida en la gratitud.

Y es que ahora papá, está agradecido a todo; parece que de repente todo el mundo es bueno, ha llenado su esperanza y ganas de vivir en eso que siempre lo ha caracterízado, en acercarse a los demás, en agradecer y compartir … se ha vuelto un poco más niño y un poco más dependiente.

A mi manera yo lo veo de otra manera, quizad me sienta más que hija hermana, o quizad madre, no sé como asimilar el concepto de hija dentro de ese afán de protección, pero ahora más que nunca tengo esa necesidad de sentirlo cerca y compartir sus alegrías o regalarle las mías porque quizad parece que cuando no están lo esté perdiendo poco, y la idea de perderlo ahora en vida me duele más que quizad haberlo hecho antes.

 

A veces me pregunto si en realidad papá siempre fue así y quizad fui yo la que me perdí la oportunidad de verlo de esa manera o si realmente la experiencia le ha hecho exteriorizar los sentimientos; quiero pensar que es una mezcla y que gracias a todas estas experiencias he tenido la oportunidad de descubrir ese amor fraternal y verdadero, el de mi papi.

One thought on “Renaciendo

  1. ¡Gracias Laura de nuevo por este escrito! Es verdad y solo nosotras sabemos los dias tan amargosy dolorosos que hemos pasado, nada nos podia consolar, por mucho apoyo que nos daban, veiamos la realidad, por eso mi expresión del dia que le subieron a la habitacion el dia 22 o 23 de Junio no recuerdo bien dije ¡DIOS MIO YA TENGO AQUI A MI CHICHO! el simple hecho de poder tocarlo, verlo, besarle fue muy grande.Ahora poco a poco se va restableciendo y lo más importante está con nosotros,Un beso LAURA Y GRACIAS DE NUEVO

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