Sentimientos encontrados tras recibir la noticia

Asumir que tu vida ha cambiado y que tu enfermedad es grave y te hará cambiar la vida es muy difícil. Una puede ser la madre más coraje y la roja más auténtica pero cuando te has de enfrentar a la palabra “cáncer” una se acojona por todos los lados y para tu sorpresa toda esa gente a la que quieres entra en un bucle de no saber qué hacer contigo que te hace hundirte en la puta miseria.

Y es que la gente no tiene cabeza, les cuentas lo que te sucede y en lugar de darte las fuerzas te preguntan directamente que grado tienes y si te van a dar quimio o radio; cómo explicarles que te acabas de enterar, que no tienes ni puta idea de que es un tumor in situ y un tumor infiltrante y que lo que menos ganas tienes es de que te estén preguntando si vas a morirte o te vas a recuperar porque según el grado probablemente será un diagnóstico u otro.

De repente la soledad te invade el alma, ves que te has tirado media vida ayudando a todos los que necesitabas y ahora que gritas a los cuatro vientos “socorro” nadie sabe cómo arroparte y hasta hay quien te había prometido amor eterno y sale corriendo por patas a la semana.

Y te ves delante de tu cirujano que te cuenta las cosas con detalle, que te explica los pros y los contras, pero te indica que no tengas miedo porque van a estar allí para ayudarte. Lamentas haber tenido que ir sola a la consulta porque te has perdido la mitad de lo que te han explicado porque no has entendido la mitad de las cosas; suerte que después está Concha, la enfermera de mama que te mira y responde a tus preguntas.

  • ¿Y yo solo quiero saber una cosa? De esto puedo morirme, porque sabes soy madre soltera y tengo una hija que sólo me tiene a mi.
  • ¿Cuántos años tiene tu hija?
  • Siete …
  • Tranquila Laura, de esto no se muere nadie a día de hoy así que vas a poder disfrutar de tu hija todo el tiempo del mundo y verla crecer.

Entonces haces de Concha tu mejor amiga, algo así como la virgen de la anunciación que se aparece y te dice “Laurita has de pelear porque te viene la tempestad, pero saldremos a celebrarlo pronto porque siempre has ganado las batallas”.

Te sientes tan vacía, te hubiese gustado tener la mano de Rafa como cuando recibiste las primeras buenas noticias o a papá para darle un abrazo de nuevo, quizás alguna amiga que te hubiese acompañado, pero no, el mundo está repartido en otras cosas y la que tienes que comértelo eres tú y solo tú.

No hay consuelo que sepa llenarte, solo los momentos de desconexión; de repente quieres salir a gritar a los cuatro vientos auxilio, lo haces, pero la gente anda ocupada en otras cosas y eres consciente que tu condición como siempre es la de sacarte las castañas del fuego por ti misma sin más.

Suerte que papá y mamá como siempre ahí están, el escuadrón suicida se subió en el barco de la puta enfermedad hace un tiempo y al final no tienes más remedio que acomodarte e ir remando, como si no pasase nada, como si la vida continuase, pero hubieras de empujar más fuerte la puerta.

Un abismo te llena el alma, la gente que quieres no está o no sabe qué hacer, quizás sea la puta pandemia que nos dejó a todos locos, quizás que la gente tiene sus miserias y no tiene ganas de llenarse de más historias o tal vez que te quieren tanto que prefieren hacer oídos sordos y no darle importancia al tema.

Y empiezas a escuchar esas frases de:

  • No debes de tomártelo así, siempre estás hablando de lo mismo, no es la actitud esa. Tienes que luchar, esto no es nada, muchas personas lo han pasado y tú también lo harás.

No me jodas, que me estás contando. ¿Cómo que no pasa nada?, que te pase a ti cojones y verás cómo te sientes. Quien te ha dicho que no voy a luchar, para cojones los míos, pero dame tiempo a asumir todo esto; no necesito ahora que me digas lo que debo hacer, sino que me arropes y me acompañes en este momento que el mundo se va al traste.

Conforme van pasando los días una se va haciendo más fuerte y te sientes feliz cuando logras conciliar el sueño. Te vuelves egoísta y empiezas a ver cosas que antes no veías, empiezas a valorar cosas que antes pasaban desapercibidas como leer un libro y entras en otro mundo, el mundo de color rosa.

Puta mierda de rosa pero que de alguna manera te reconforta, pasas a afiliarte al partido de las “luchadoras pink”, y no es que seas un icono sexual de guerrera en tanga no, pasas a ser la guerrera que le van a quitar la teta y le van a dejar hecha un trapo hasta que recupere la entereza de siempre.

Cada día suma, sabes que a lo largo del día todo te va a afectar cinco veces más, que vas a llorar porque a tu hija le ha salido una espinilla, porque tu amiga te rescata un martes cualquiera para ir a bañarse a la playa, aunque se resfríen los niños, porque has chafado una mierda y tu día es terrible. Las lágrimas pasan a ser un espacio más y has de aceptarlas mientras te alivien, el miedo se hace compañero y aprendes a llevarlo y las esperas son terribles.

Aprendes a diferenciar a quien bien te quiere y te cuida en esos momentos, a valorar las cosas bonitas y a dejar marchar las que no aportan. Aprendes refranes estilo “A enemigo que huye puente de plata” y a asumir cosas que nunca imaginas que vivirás.

Miles de preguntas sin respuesta te demuestran que la vida es una y hay que pelear si o si, pero también aprendes que a partir de ahora tu tiempo y tus preferencias van a ser tuyas; que seleccionarás aquellos momentos que quieres vivir y aquellos que quieres apartar.

Y lo más importante vas a hacer una lista de todas aquellas personas que vas a invitar a tu “Super-fiesta de he ganado la batalla” y a cuales vas a enviar a tomar por el culo.

Ahora sabes que vas a luchar, pelear y cagarte en la puta madre de quien haga falta para superar algo que te aterroriza pero no va a poder contigo aunque tengas que hacerlo sola porque esa es la vida que te ha tocado siempre.

Suerte que en el camino se abren horizontes y personas que viven la misma experiencia y de alguna manera te arropan para que lo viene pueda ser más llevadero.

Así que en esta dura espera hasta mi mastectomía y en virtud de lo que me queda por llegar que no es poco luciré mi hermosa teta izquierda con su cicatriz estos días hasta que pase a ser la marciana de acción mutante con una teta de silicona.

Y lo más importante vas a hacer una lista de todas aquellas personas que vas a invitar a tu “Super-fiesta de he ganado la batalla” y a cuales vas a enviar a tomar por el culo.

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