La flor de la alegria
Un poko de fiende
A veces nos cuesta saber perder y somos víctimas de nuestros errores, el primero y principal la precipitación y el segundo la ira. He de reconocer que soy una rubia con muchos encantos pero también una rubia con demasiado genio que en ocasiones le cuesta aceptar una derrota. Hay grandes personas que en ocasiones las juzgamos simplemente por que no cumplen con las expectativas que nosotros tenemos de él y no recordamos que en ocasiones nosotros también calibramos las expectativas de otras personas.
Estas dos últimas semanas han sido extrañas, hacía tiempo que no me encaprichaba de un chico con la velocidad característica de la tita Neye, empecé el año viviendo a saco mi soltería con la fuerza de un huracán y sin querer en dos días un mensajero se cruzó por el camino omnubilandome por completo … feo error nena encapricharte de alguien que realmente no siente lo mismo … pero claro, que tengo que decir si personas que realmente han valido la pena no las he tenido en cuenta tampoco … teoría efecto Boomerang … has de saber asumir que en la guerra también se pierde y esta vez me toco a mi.
Por el resto todo como siempre, el jueves después que Jose decidiese que quería vivir sus cosas y no le apetecía nada más serio me quedé triste … pero entonces apareció mi comandante Nozum viejo amigo de batallas que me devolvió la sonrisa y me dejó dormir con él apoyado sobre su pecho en nuestro viaje de placer en unas islas paradisiacas … compañero y amigo Comandante Nozum que he redescubierto en estos últimos días después de casi dos años de amistad.
El viernes salimos de copas al Treinta, como siempre … aquí una noche loca con los amigos como tantas que empiezan a ser tradicionales los viernes, cenamos en la taberna holl ya que como a Betty no le gusta y no estaba era la mejor opción para olvidarnos de coche y todas esas cosas. La verdad es que lo pasamos de miedo, como siempre … conocí tanta gente … se ve que cada viernes la disco se debe reciclar de gente porque seguimos y seguimos conociendo gente nueva. A última hora de la noche, a la vuelta a casa y tras ponerme hiperpesada con que quería comer unos saladitos a la salida de la gasolinera sin querer me quedé en la puerta y me desplomé … de repente el efecto saladitos declinó en un pedo llorón de esos que marcan época … de repente me acordé que estaba en paro, que mi cuenta corriente estaba hecha polvo y en esta ultima semana apenas había hecho ni una entrevista, que mi perfil profesional se iba a la mierda y encima para una vez que me encaprichaba por fin de un chico y empezaba a ilusionarme bien él había decidido que no quería saber nada de mi al menos como lo que yo esperaba de él, me acordé que estaba obrando como una niña y que las riendas de mi vida estaban desperdigadas por el suelo sin saber hacia donde orientarlas … y como una niña en plan película me quedé sentada con la cabeza sobre mis piernas en una gasolinera llorando a moco tendido ante la sorpresa de los sabaderos volvemos de marcha y la pena de mi amigo de aventuras que no sabía que hacer conmigo si abrazarme o ponerse a llorar junto a mi.
De repente recordé que hacía mucho tiempo que no lloraba, que es una necesidad física que el cuerpo te pide para descargar las penas y supe que gracias a Dios tenía gente a mi alrededor que me quería y me cuidaba … gente que contaba conmigo a pesar de todo.
El sabado comi en casa de mama, reunión familiar en toda regla … me pregunté que hubiese sido de ella si en ved de cuatro hubiesemos sido seis … hay familias que cuando los hijos crecen se marchan en su caso la pobre en ved marcharse le vuelven y todos solteritos y enteritos dispuestos a vaciarle la nevera sin remordimientos.
Por la noche a última hora nos volvimos a juntar … Jose me llamó para salir con Alfonso … la idea no me gustó demasiado porque yo sabía a mi manera que pasaría lo que vino después … que lo dispuesto a olvidar sería un remember no correspondido con lo consecuente. Y obviamente no me equivoque.
El super paso por nosotros a las 12 y fuimos a recoger a Carol; terminamos en el carmen. La verdad es que tenerlos a los dos al lado era un placer, era como desconectar de la otra parte para sentirme más cómoda. La verdad es que sin querer le he cogido cariño a Carolina, la que en un principio se trataba de la novia del super q me miraba mal ha resultado ser una chica majísima y que me dejó flipada cuando empezamos a hablar de la situación de Venezuela y la política de Hugo Chavez. Pero cuando nos fuimos a la discoteca me vino la pena, quede en el vacio con los chicos y me encontre a Rakel, mi querida compañerita de trabajo.
Fue muy divertida la idea de que un niño de 21 añitos wapisimo tuviera las ganas de pedirme el número de telefono un nene encantador al que no hubo manera de convencer que para mi diez años de diferencia son demasiados, aunque estuviese terminando derecho y se considerase un hombrecito … y sobretodo que estuviese convencido q le engañaba con mi edad y no debia tener mas de 25.
Efectivamente como sabía a mi vuelta a casa me entristecí de nuevo, la idea de que Jose continuase ahí pero no de la manera que yo esperaba me hizo ponerme triste y a las ocho de la mañana en casa no pude evitar enviar un mensaje a mi querido comandante nozum para explicarle que no podia dormir … el pobre nada más recibir mi mensaje me devolvio la llamada. Entonces me hizo gracia la situación, su acento tan Sevillano me resulto divertido … dos años contandonos la vida y ni tan siquiera habíamos llegado a conversar demasiado.
Amiga Javier Estrada
A mi estrellita … así comenzó todo
A mi estrellita :
Estrella dorada bajo el agua,
Que se esconde bajo una poseidonia
Para mantener en su memoria,
La transparencia de su alma.
Estrellita fugaz cayo del cielo
Para pensar quieta y tranquila,
En los errores que en vida
Dejo volar cual un beso.
Llena mi estrella de silencios,
Cada segundo de su historia,
Para guardar en su memoria
Un mar de trocitos de hielo.
Y quiso el dios Neptuno,
Llenarlo placer y frivolidad
Y mi estrellita en su inmensidad
No se quedo con ninguno.
Estrellita con fuerza y dulzura,
Quiso enseñar a los cangrejos
Que caminar para atrás y lento
No era una buena conjetura.
Y los cangrejos la miraban asombrados,
¿ Quien sos tu estrella sin movimiento
Para indicarnos en este momento
Si debemos caminar hacia otro lado?..
Y estrellita mientras sonreía,
Les explicaba que su quietud
Era la sabia y eterna luz
Para saber que les convenía.
Ella podía desplazarse libremente,
Pero anhelaba su tranquilidad
Pues de cada día observar
Había ejercitado su mente.
Un día mi estrella cayó,
Difícil caer desde el fondo
Pero un golpe duro y hondo
Casi de muerte la hirió.
Y una náyade que se cruzó,
Se apiadó de sus heridas,
Cogió aquella estrellita
y a su choza la llevó.
Aquella estrellita moribunda,
Al despertar de su letargo
Sintio un terrible espanto
Estaba tan confundida…
Su quietud y su poseidonia
Habían desaparecido
Y en su lugar un nuevo nido
De una nueva colonia.
Al levantar una de sus patas
Vió que la sangre no corría
Y en su lugar una melodía
Calmaba sus raras ansias.
Calló la melodía y una voz
Le devolvió a la realidad
Cerro sus ojos a la verdad
Como si se tratase de una hoz.
Oh amiga, te has despertado
Sangraban tus heridas al recogerte,
A tu puerta tocaba la muerte
Pero la dejamos pasar de largo.
Le miró triste y compungida,
Era vago aquel recuerdo
En el que un ser horrible y feo
Le cosio a mordeduras.
Y de lágrimas feo paño,
Si le dolia más el cuerpo o el alma
Quien con su tradicional calma
Había querido hacerle daño.
Y entonces observó a la náyade,
Que sin haberle conocido
Curo sus heridas con mimo
Hasta limpita y sana dejarle.
Supo entonces aquella estrella,
Que tal vez su dulce quietud
Sería tan sólo un alud
de creerse la más bella.
Y pensó que quizad su fuerza,
Esa q le otorgaba la calma
Era una seguridad falsa
Quebradiza y ya enferma.
Porque su quietud la dejaba,
Lejos de conocer nuevos mundos
Y hacer recorrido profundo
Más allá de donde siempre estaba.
Y supo estrellita aprender
Que el corazón es importante
Para flotar en una parte
Dispuesta esta vez a crecer.
Y de mano de su amiga la náyade,
Descubrió placeres desconocidos,
Experiencias nuevas, buenos amigos
Recorriendo los infinitos mares.
Recortes del dia de su fallecimiento 18 enero de 2008
Parte de él, os anexo un enlace de youtube
http://es.youtube.com/watch?v=nWU_r0UN7bo
Somos una sucesión de hombres, que aparecen y desaparecen a lo largo de la vida", dijo Ángel González en una de sus últimas apariciones públicas. Siendo así, yo no conocí al autor de la mayoría de sus libros de poesía. Pero sí a su heredero, al último Ángel. Un señor con aspecto de caballero del XIX y mentalidad del XXI que no se daba ninguna importancia, pese a ser probablemente el mejor poeta vivo en español.
Ángel hablaba muy bajito, con acento asturiano. En cierta forma hablaba como escribía, sin la menor pedantería ni solemnidad. Con frases sencillas, pero muy ingeniosas, como si las llevara pensando muchos años. Parecía siempre feliz, la vida le había dejado heridas pero no resentimiento. Le gustaba ver el fútbol, y seguía a los equipos de su tierra, el Oviedo y el Sporting, aunque en los últimos años no le dieran muchas alegrías. Ejercía de asturiano y a la vez detestaba todo nacionalismo. Quizá por eso no le gustaba mucho ver los partidos de la selección. "Tanta bandera junta me asusta", dijo un día.
Pese a su mala salud no renunció al tabaco. Ni a un buen whisky en el Kontiki, su bar de la esquina, en la plaza de San Juan de la Cruz, una extensión social de su propia casa. Allí almorzaba muchos días, allí una camarera brasileña le regañaba como a un niño malo para que terminara el plato. "Está muy flaco, Don Ángel". Y él, obediente, comía.
No tuvo hijos. Y aparte de su mujer, Susi, apenas tenía parientes. Sin embargo estaba siempre acompañado por una entusiasta familia postiza, la de sus amigos: Benjamín Prado, Almudena Grandes, Luis García Montero, Caballero Bonald, Joaquín Sabina , Javier Rioyo y Juan Cruz, entre otros.
Yo mismo tuve la suerte de ejercer a tiempo parcial de nieto adoptivo de Ángel. En el verano más tórrido que se recuerda en Madrid le acompañé a un centro comercial a comprar un cacharro de aire acondicionado portátil. La dependienta era particularmente torpe, se equivocaba todo el rato. De un trámite que podía haber resuelto en un minuto hizo un problema que tardó en resolver un cuarto de hora. Exasperado, miraba a Ángel buscando complicidad para mi cabreo. Pero él agradeció el pésimo servicio con muchísima amabilidad y una gran sonrisa. Ese día confirmé mis sospechas: este tipo, además de un gran poeta es muy buena persona.
Hace dos meses tuve que trasvasar toda la información que guardaba en su viejo ordenador Mac a otro nuevo que había comprado; una labor que ¡ay! quedó inacabada. Recuerdo su expresión divertida y asombrada cuando vio el minúsculo pendrive en el que había guardado todos los documentos de la computadora antigua. "¡Aquí cabe mi trabajo de 20 años!", dijo.
La última vez que lo visité, poco antes de Navidades, fue para conectar su ordenador a Internet. Me pidió que le incluyera en su carpeta de favoritos la página web de este periódico, la de algunos medios asturianos, la de la Real Academia y el blog de un amigo, entre otras. Luego, quiso que le ayudara a buscar noticias sobre el nombramiento, unos días antes, de él y de Juan José Millás como doctores honoris causa en la Universidad de Oviedo. Estaba ya muy mal de salud pero parecía haber disfrutado enormemente de ese homenaje. Y consultaba la información sobre el acto con el mismo placer con el que un niño repasa las fotos de su veraneo.
Seguía leyendo -y releyendo a Proust- y escribiendo: El País Semanal publicó hace apenas dos meses un poema suyo inédito. Su obra tiene un fondo triste pero él siempre encontró un asidero de esperanza para mantener la sonrisa. Me alegro de que el buen humor y el interés por muchas cosas le hayan acompañado hasta el último día.
Bernardo Marín es periodista de ELPAÍS.com
Angel Gonzalez
Escribir un poema se parece a un orgasmo:
mancha la tinta tanto como el semen,
empreña también más en ocasiones.
Tardes hay, sin embargo,
en las que manoseo las palabras,
muerdo sus senos y sus piernas ágiles,
les levanto las faldas con mis dedos,
las miro desde abajo,
les hago lo de siempre
y, pese a todo, ved:
¡no pasa nada!
Lo expresaba muy bien Cesar Vallejo:
"Lo digo y no me corro".
Pero él disimulaba.
Retales del pasado que te recuerdan lo q pensaban
A LA NINFA VOLADORA
Nueva via
Piscis con ascendente sagitario
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Tu Ascendente Astrologico es: Sagitario Nombre: Laura Signo Ascendente a 6° Grados 59′ Minutos en Sagitario. Interpretación del Ascendente en Sagitario: |
