El café pendiente

      Esta mañana no sonó el despertador del teléfono, es la primera vez en años que no ha sonado, tuve la suerte que mi reloj biológico me avisó que era tarde y abrí los ojos de inmediato, miré mi pulsera de esas que llaman inteligentes y vi que eran las 7:40.

      Levanté la mirada y encontré a mis dos niñas durmiendo a pierna suelta, la primera bajo las sábanas y la felina a los pies de ella, les dejé unos minutos más mientras yo continuaba con mi rutina de las mañanas, preparar desayunos, hacer la cama, fregar lo de la noche anterior, todas esas cosas típicas que haces cuando has de comenzar el día.

     Al volver de dejar a Carpeta en el cole eché mano del teléfono para mirar la hora y me saltó un recuerdo del Facebook donde decía “esperando a mi sobrino” … fui consciente de como pasa el tiempo y que en unos días cumple años el casi hermano mayor de mi niña, nada menos que once años han pasado, si no recuerdo mal aquel día Txema y yo estábamos en Irún y en unos días de vuelta a Valencia.

     Entonces mientras caminaba pensé, el sábado no logramos vernos con Rosa  porque era la primera vez que el próximo cumpleañero salía con los amigos , por la mañana aunque preguntamos si alguien se animaba a ir al parque Rosa lo vió más tarde y no nos concretamos, quedamos en que a la vuelta del cine hablaríamos y así nos veíamos, al mirar el teléfono recordé que había olvidado avisarla yo. 

      Y entonces me vino a la memoria la canción de los cafés pendientes.

      Hay cafés pendientes que se quedan grabados en tu alma para siempre, son esos que dejaste pasar sin pensarlo porque había mil cosas pero luego no llegan nunca, como por ejemplo el café con Fran. En nuestra última conversación me dijo que había que concretar ese café con urgencia porque tenía preparada una sesión de fotos caracterizada estilo elfos y hadas y que quería que le acompañase para darle ideas e incluso participar, siempre fue seguidor de mi luna y había pensado que incluso podríamos ambientar algo en ella. Esé café no llegó nunca, la última vez que lo vi fue en el tanatorio donde nos despedimos de él tras su accidente de coche donde nos dejó a todos. La última vez que nos vimos me contó que había decidido dejarlo todo e irse al pueblo para montar su gabinete de fotografía, me dijo eso de “llevo media vida dejándome los cuernos en el trabajo, en el amor y en mil historias insulsas y al final nos queda una y quiero vivirla como quiero Laura”. Lamentablemente su tiempo en el pueblo no fue mucho porque en uno de los viajes de vuelta del pueblo a Valencia  al volante se quedó.

     Hay cafés pendientes que piensas que nunca los harás y sin embargo llegan por sorpresa, un día recibes una llamada estilo “Estoy en Valencia, ¿nos vemos?” o un “solo decirte decirte que ojalá algún día podamos tomarnos una cerveza juntos 😊 “, este café el más bonito después de 20 años separada recibes la sorpresa de tu primer amor que está de vuelta.

Los cafés pendientes pesan mucho, a veces se llenan de dudas y los alargas porque no tienes claro si hacerlos es una buena idea o quizás un acto camicace, son esos cafés que huelen a comienzo o final de historia. A veces les pondría hasta nombre, estilo telenovela “Café con aroma de mujer”, “El café de la despedida”, “No te marches, que no has terminado el café”, “Las risas en nuestro café”, “El café mágico” … podrían escribirse una teleserie o una novela tan sólo con los títulos de los cafés pendientes.

Luego están los cafés que suenan a “serías la última persona en el mundo con el que me tomaría ese café”, estos son los terribles. Es algo así como estar ante un precipicio sujeto a la barandilla del puente y preguntarte si el que tienes mirándote desde arriba será capaz de extender la mano para ayudarte a subir o se dará la vuelta para seguir caminando pasándose por el forro lo que tu estás viviendo. Son los cafés para el que los busca de “la última oportunidad”, del arrepentimiento, del “la he liado y me gustaría que me perdonases”, del te echo de menos, ¿me echas de menos tu?. Estos cafés están a la virtud del invitado que deberá decidir que hacer con la invitación si aceptarla y resolver las diferencias o tirar tu invitación a la papelera y hacer un vacío eterno sin despedida.

Después están los cafés de “Tenemos que hablar”, estos suenan a ruptura, a cerrar puertas que se han quedado entreabiertas. Son esos que cuando estás en pareja y  recibes la invitación empiezan a temblarte a las piernas porque todo tu mundo fantástico de amor y planes de ensueño tiemblan porque algo hay que hablar.  Estos cafés tienen aroma a reproche, a algo así como “algo falla” y tienen dos  salidas, la puerta de “pongámonos de acuerdo y mejoremos” o “tu tienes tu punto de vista, yo el mío y jamás llegaremos a un consenso”.

El problema empieza cuando alargamos ese café pendiente, nos aparecen mil cosas que hacer antes que llegar a ese día y hora, entonces es cuando debemos preguntarnos como de importante es ese café para nosotros, en que lugar deberíamos poner ese café ante todas las responsabilidades que tenemos y sobre todo las ganas que tenemos o no de él.

Alargar un café pendiente tiene sus consecuencias, nos lleva a la lejanía, quizás hasta a la indiferencia que aparece en la perspectiva de los que deben acompañarnos en él y quedan a merced de su propia elección, pueden hacerse comprensibles o quizás inadmisibles.

Es importante no posponerlos si para nosotros suman, sumar en la vida siempre es un complemento que nos hace felices y más humanos.

A mi los que me encantan son los “cafés tras la resaca”, esos cafés en los que despiertas en compañía tras una noche desorbitada de sexo y lujuria, donde quizás ni has dormido y necesitas doble taza para mantener el día que queda al volver a casa con una buena sonrisa.

También cuando despiertas tras una noche de cena, bailes y conversaciones con buenos amigos y buscas ese café para desperezarte y salir corriendo para encontrarte con tus amigos y rememorar las aventuras de la noche anterior como si no se hubiera terminado. No olvidemos dentro de este tipo de cafés el “café del resopón” donde te despides de una noche de juerga colosal entre amigos y celebras el amanecer en buena compañía como si tuvieses 20 en lugar de los 45.

Pues eso, que hoy me levanté con el rin rin de los cafés pendientes y me he propuesto no posponer ninguno que sea importante, aunque tenga que poner disciplina en mi agenda para poder compartirlos.

Os aconsejo buenos amigos que hagáis lo mismo, porque compartir el tiempo con las personas que quieres y suman beneficia nuestro día a día y nuestra felicidad, y hasta seguro que es bueno para las arrugas.

Mis dos amores

Sueños de una noche de verano, por ejemplo

     

       Mamá dice que no escribo con la frecuencia que antes lo hacía, lleva más razón que un santo pero hay veces que hay miles de cosas que hacer antes que te alejan de todo ese universo de las letras que te envuelven.

     Han pasado muchas cosas desde el verano, tanto que diría que hay un antes y un después , como si del 19 de Agosto al 1 de Septiembre hubiera aparecido un ciclón que se hubiese llevado todo para devolverme de nuevo a mi estado normal de siempre, tranquilo y sosegado.

      Desde principio de año he tenido un torbellino de temas de salud, una auténtica locura, desde terminar de recuperarme de la operación de mastectomía, quitarme el mioma ese que tenía desde los 18 años y ya le había cogido cariño hasta en el mes de mayo poner a mi bubu derecha a la altura de su amiga la izquierda, vamos que hasta el mes de Julio prácticamente no he sido persona a base de recuperaciones.

       Todo un reto el lograr terminar mi curso de Técnico en recursos humanos de 790 horas que más que un curso parecía una carrera de obstáculos donde no sabía si con las faltas de tanta intervención lograría llegar a las horas suficientes y que no me penalizaran. Y así llegué hasta Nortempo a hacer mis prácticas con un equipo fantástico donde aprendí el maravilloso mundo de selección en una ETT.

       Aquellas chicas probablemente podrían ser algunas mis hijas y allí estaba yo, feliz e ilusionada a mis 45 años de becaria en una empresa de trabajo temporal ofreciendo empleos a la gente que para mi sorpresa no tenía muchas ganas de trabajar a pesar de la que estaba cayendo, que si ese horario no me va, que si pagan poco, que si me parece fantástico el trabajo que me ofreces, pero el primer día he llegado tarde o no me he presentado. Conocí de cerca el mundo de la subcontratación como digo yo desde las canteras, haciendo la selección pura y dura.

       Cuando llegué a aquella oficina casi me da un sincope, al abrir el ordenador tenía 500 mails, pensé donde cojones me he metido que antes de empezar ya me han escrito todos. Luego pude comprobar que habían abierto mi cuenta el jueves y yo entraba el martes, tenía 4 días d atascos de currículums.

        Habían preparado mi sitio con mucho mimo y hasta Ariadna que estaba de vacaciones tuvo que meterse en el despacho del jefe para que yo pudiera hacer mis prácticas en la mesa donde ella estaba.

        Durante ese mes debí leer más de 3000 currículums, es curioso la variedad que tiene la gente, en formas, colores y detalles. Nunca dejas de sorprenderte, vi algunos con fotos de selfie en un baño, otros de mozos/as estupendos enseñando cachete o morritos y el más espectacular uno que recuerdo que estaba de espaldas. Supongo que la técnica de aquella persona debía ser la sorpresa, algo así como llámame y pregúntame porque estoy de espaldas (suelo ser bastante positiva en mis apreciaciones).

    Lo más bonito de ese mes, cuando el último día mis compañeras me dieron la sorpresa de un café con pasteles y un regalo como agradecimiento en todo lo que les había ayudado, las lágrimas se me caían, había sido una de las becarias “top ten” de Nortempo, y es que estas chicas son un amor porque en un mes poco tiempo da a apreciar las virtudes de una.

      Tras la operación del mes de Mayo de mastopexia, que me pusieron bubu derecha a la altura de bubu izquierda de repente me vino como un subidón, algo así como ostia, mis tetas de madre lactante han pasado a ser dos bubus molonas de niña de 25 y me vinieron las ganas de comerme el mundo o por así decirlo volver a picaflorilandia aunque fuera por una temporada.
       Y así empecé el verano, abriendo los ojillos de nuevo a las tentaciones no tan vanales como especiales.
      El único tema que siempre he tenido es que no tengo término medio para estas cosas, procuro mantener un equilibrio pero a veces se me van de las manos y vuelvo a las malas costumbres.
     Y si, pasé de estar felizmente sin compromisos a toparme con dos a la vez, como en los viejos tiempos.
    Complicada gestión esa de ir alternando dos historias cuando ninguno de los dos era capaz de mantener una historia fluida, preocuparse por cuando iba de médicos o simplemente devolverte la llamada o escribirte de vez en cuando para ver como te iba la vida.
      Y así apareció Marcos que había llegado a la ciudad hacía poco y no conocía a mucha gente, como buena anfitriona me brindé a echarle un cable enseñándole la ciudad, presentándole amigas y amigos, dándole un espacio y haciéndole que todo fuese más fácil, para que no añorase demasiado a los suyos. Y así se hizo un espacio en nuestro verano, entre risas, canciones y alguna que otra salida entre amigos. El problema es que Marcos nació cansado, posiblemente tanto aderezo fumado le tenía en otros lares lo que al final terminó alejándolo un poco de cualquier cosa parecida a “una relación”.
      Aún así Marcos es un amor, en sus buenos momentos me reía con él hasta hartarme y todavía sonrío cuando recuerdo algunos momentos nuestros que le hacían especial porque parte de su encanto radicaba en eso, esa parte asocial y dispersa que le cubrían de gloria en los momentos risas.
Y entonces volvió a aparecer Rick , a que le devolviera el dichoso puto libro de brujas que no valía nada más que el valor sentimental que le otorgaba que lo hubiese escrito el marido de una de sus mejores amigas. Y así llegó, como si nada, como si de repente se hubiese olvidado que había llorado su ausencia meses y me había olvidado definitivamente de él, que me había dejado solita en momentos delicados y que había pasado más de un año sin que hubiese respondido a ninguno de mis mensajes.
       Y allí llegó el, con su motito de siempre a poner su bracito en mi pierna y ver atardeceres maravillosos junto a la albufera mientras que te picaran los mosquitos y el calor pegajoso fueran toda una película llena de corazoncitos. Y nos volvimos a encontrar, y surgió esa chispa que nos había encandilado hacía años, a que mala hora no tiré el candelabro al agua y hubiese dejado pasar tanto “bonito reencuentro”.  

       Y entonces llegó el momento, ninguno de los dos quería nada, pero eso sí, no les hacía ni puñetera gracia que estuviese paseando por el jardín a mi aire.
      Y fueron unos días de idas y venidas, pensando que hacer hasta que tomé una decisión retomar, aunque fuera de lejos la historia con mi querido Rick. Y es que Rick tiene algo que no tiene nombre, no me preguntéis si magia, brujería o simplemente me había quedado anclada a su recuerdo como dice Raul porque venía con el lote de la enfermedad que pasé y por eso lo tenía atascado.

      Lo más curioso es cuando te sientas con tus amigas y le cuentas un poco con miedo todo lo que te está pasando y has vuelto a una historia pasada. Te vienen con eso de si es lo que “tu quieres nosotros estamos felices”, “mujer, todo el mundo tiene derecho a equivocarse así que adelante”, o ese “si tu eres feliz ni caso al mundo”. Entonces sonríes, pero luego las miras bien y sabes que en su cabeza tienen ese “pero eres tonta o que”, “dios del amor hermoso” …
      El único que me dio un consejo sabio fue Visun, mi querido Grey, me dijo eso de “Laurita, de esta decisión de segundas vas a aprender porque la primera lo dejaste y te darás cuenta de lo idiota que has sido”, “porque si la primera la jodió la segunda no va a ser menos, te lo va a confirmar”. Si tuviera que posicionar a Visun en su sabiduría lo haría a la derecha de dios padre, onmipotente y acertando.
        Y si, claro, así fue, Rick se acordaba de mi cuando tenía tiempo perdido, y entonces había que quedar, hablar por teléfono, dialogar y todas esas cosa que se supone que se tienen dos personas pero cuando le tocaba su espacio desaparecía del mapa sin más. A mi no me importaba, no consideré una vuelta a la relación pero para mi sorpresa tras desaparecer a su vuelta exigía derechos que no procedían como que estuviese sólo con él y para él.
        Había olvidado esas pequeñas excentricidades que me alejaron en su momento, como que hablaba solo, que a veces aunque fuera a mi lado parecía que iba con otras personas porque no me hacía ni caso porque vivía en su mundo y como no esa manía de hablarme como si tuviese la razón en todo y yo no fuese más que una aprendiz.
        Pero bueno, no vamos a ponerle tan verde al pobre, porque dos no están si uno no quiere y si bien es cierto que tanto nos queríamos como no nos aguantábamos, y es que hay veces que por mucho que el amor te llene (llamémosle chispa o magia) cuando no te aguantas, no te aguantas y no hay vuelta de hoja por mucho que te esfuerces.
       Y así fue pasando el verano, donde apenas nos vimos cuatro veces aunque hablábamos por teléfono para ver que tal nos iba todo.
      Sin más dilaciones y tras unos días juntos supe que quien se equivoca que se joda, y así fue tras una decisión errónea tenía que aceptar que todo lo que me fuera a pasar era ganado a pulso por tonta, por confiar en que el amor de nuevo cuando tenías una pared de frente para estamparte desde el momento 0.
       Y es que cuando a alguien le molesta que arrastres los pies al andar, cuando a ti te gusta la luz encendida porque no te ves y a el le molesta porque prefiere la oscuridad, cuando te recuerda los kilitos que te has echado desde la última vez porque le resulta divertido (claro el no sabe lo que te ha costado aceptar que el puto taximofeno retiene líquidos y por mucho que te esfuerzas en mantenerte los kilitos han llegado) no hay polvo que valga para sufragar los desperfectos.
      Y así me vi, haciendo de tripas corazón para no salir corriendo y aguantar el tirón paseando con alguien que va a su aire y has de hacer las visitas sola.

       Al final de la experiencia te llevas eso de el que tiene boca se equivoca, o te comes lo que has cocinado. No entenderse no significa tener que estar tirándose los trastos hasta dejar brecha, me quedo con eso de que al menos nos podemos tomar un café sin matarnos.
       En este verano de las que he disfrutado son de mis niñas, mis sisters del alma que han hecho que las risas, la buena compañía y las salidas me devolvieran esa vida que otras cosas me ha ido arrancando.
        De mayor quiero ser como ellas, golfas y con la agenda llena de salidas, amigas y despiporre, y sobre todo disfrutar de noches de lujuria con la frecuencia que ellas se gastan.
       Las quiero tanto que seguramente si me pongo a pensar en la noche más feliz ellas están con su copita en la mano, Bego con un vino blanco como yo y Bea con una cervecita.
         Un día tras una noche de marcha descomunal decidimos abrir un grupo de amigos de amigos donde juntar a los más pirados que conocíamos solteros y con ganas de divertirse, y es que cuando la gente conecta vale la pena conservarlo. Y así nació Tot per l’aire, un grupo donde despotricamos sobre la vida, nos organizamos para ir de concierto y planeamos las noches de despelote totales. Y ahí estamos las sisters moviendo el cotarro.

        Y entre tanta salida hemos tenido bonitos reencuentros, como con los granadinos más auténticos, el primo zumosol que aparece en los mejores momentos como cuando a la Betty se le juntan dos rollos en la misma discoteca y aparece él a poner orden o cuando la noche se ha dado la vuelta porque dos personas que son tus amigos se han reencontrado tras mucho tiempo y tu no tenías ni puta idea de la historia.

         Luego está el Fito, mi eterno brother que este verano lo he tenido echándome la bronca porque he pasado tres pueblos de ESENEU, eso si, el mes que el pasó por aquí no se digno ni a sentarse una tarde a hablar de temas importantes, estaba demasiado ocupado llevándose a Carmeta al Consum que me la ha dejado traumatizada por los paseos desde casa hasta el perello a 40 grados al solico.
        Y si me tengo que quedar con una imagen más bonica, la de mi libertario, el eterno Hector que este verano nos ha enseñado que se ha hecho un hombrecito y se lo ha pasado de miedo en la piscina de Silla. Capaz de llevar todos los accesorios necesarios para entrar : manguitos, flotador y además las gafas de bucear … más seguro imposible.
       Este año las vacaciones han sido en Silla, mamá y papá decidieron que el aire acondicionado del pueblo tampoco era una mala idea con los calores que nos han traído este verano.
       Carmeta se está haciendo una mujercita, ha crecido tanto que dentro de poco me sacará la cabeza, es increíble como pasa el tiempo.
       La pobre ha pasado ha pasado un mes de agosto un poco movido, se le ha quemado el bosque de donde pasaba las vacaciones con los tíos (Bejís) , también un accidente de tren en el pueblo(Caudiel), después un golpe en el coche, otitis, le ha picado una medusa … esto último en la misma semana.          No entendía muy bien la pobre eso que le decía que “le había mirado un tuerto” así que decidimos hacer una limpieza de energía en casa. A mi con la energía me fue bien pero a la pobre no le mejoró hasta que pasamos a ver a la virgen y le pusimos la pulsera protectora de la maga como le llama ella.
       Al final la suerte es cuestión de cada uno, de creer o no creer pero lo que está claro es que cuando te empiezan a pasar mil cosas raras y extrañas es porque tienes algún cenizo al lado que si no te lo quitas de encima, así que hay actuar y enviarlo a tomar por saco.
        Por fin las cosas han vuelto a su sitio y a mi estado de paz usual, soltera, entera y feliz. Disfrutando de la gente que quiero y como no de los buenos ratos que la vida te va regalando.    

        En estos días he decidido disfrutar la vida al día, sin pensar en mañana. Beatriz que se nos ha vuelto muy espiritual dice que lo mejor es eso de la meditación, aunque a ella no le ha venido muy bien por eso de la otitis gorda que ha cogido por dejarse los cascos puestos por las noches escuchando a la del YouTube que le cuenta paso a paso como llegar al estado zen que tanto le chifla.

      Y es que hay cosas que nunca cambian aunque parezcan tópicos, es como eso de que veas un vasco y enseguida te haga un «ays como mola»  en la cabeza porque siempre tuviste predilección por ellos desde que conocistes los amaneceres verdes. 

      Si hay algo con lo que me quedo, de este verano y de cada día es con la energía y fuerza que desprende mamá, esa entereza, esa fuerza, ese todo que me llena el alma. Su alegría es la mía y los días que se tiene que quedar en la cama porque las fuerzas no le llegan un trocito de mi se queda a su lado y mi estrella tiembla pero sé que siempre, siempre tiene esa sonrisa, palabra y abraza que te levanta el ánimo aunque ella no lo tenga. 

        Hoy mamá vuelvo a escribir un ratito, para contar parte de este verano que ha pasado y para que este pasaje te haga desconectar un ratito y te rías un poco. 

        Te quiero quiero con locura mamá, que no se te olvide nunca

Ramón

      Cuando me encontré con Ramón en Facebook y su propuesta a un café lo primero que le dije fue, ¿Tu que te piensas?, ¿recuerdas que salí con tu mejor amigo seis meses?-a lo que respondió muy cordialmente, de eso hace tras años y que yo sepa en esa época ni te conocía.

     Elga me dio unos buenos argumentos para que ese café se materializase así que me animé a conocerlo.

      Ramón es todo un personaje, 45 primaveras y está estudiando Integración social, da igual que sea abogado penalista penitenciario o administrativo sancionar, el prefiere vivir ajeno al sistema, aunque su oficio tenga algo que ver con el tema.

      Se define como alma libre, tanto que a veces volando se ha perdido y si puede vivir sin trabajar mucho mejor.

      Es un bucanero que adora el mar, cumplió uno de sus sueños comprarse un barco para algún día dar la vuelta al mundo, el único problema que tiene es que no ha conseguido que arranque desde el día que lo compró porque el motor ha muerto sin zarpar, eso si él y su marido siguen arreglando, aunque esté varado y han cogido un amarre en la Marina que les da un glamour insospechado.

      El piensa que las nenas se le acercan por eso del barquito, yo le recuerdo que con todos los barcos que hay meterse en el de un punki añejo es más una opción que una elección.

      En realidad, tiene su encanto, cualquier cosa es divertida si viene de su mano porque a todo le pone la ilusión de un niño aunque sea una puta mierda.

       Se define vegano y animalista, pero en realidad cuando le ponen un helado delante se ha olvidado de las vacas y es alérgico a los gatos, con lo cual eso de cuidar gatos se sale del concepto.

      Aun así, es un amor porque todo a su lado siempre es una aventura nueva.

     A día de hoy sigo manteníendole entre mis mejores amigos y me siento afortunada de ello

Anclada en tu recuerdo

Me quedé en el eco de tus silencios mientras el tiempo quedo parado en un día del mes de Agosto. Acudo a mi razón a preguntarle que me ha sucedido contigo para que pase lo que pase no desaparezcas de mi memoria, porque cada rincón del recuerdo me lleva hasta ti, para que las lágrimas vuelvan cada vez que soy consciente que he quedado anclada y necesito pasar página y olvidar sin que me siga escociendo.

Aún así me encanta recordarte, tu sonrisa de duende perdido entre las hierbas, tu confesión aquel martes en aquella albufereta donde nos conocimos donde entre lágrimas me confesabas con detalle que estabas loco por mí y que solo te importaba el mundo si lo caminabas de mi mano. Aquella tarde que me convenciste, probablemente hasta hoy. Siempre tuviste la capacidad de sacarme de mis casillas pero también de devolverme la sonrisa cuando flaqueaban las ganas, al menos antes de que una nube se interpusiera en el camino y no supieras como lidiarla.

Hoy te escribo, para ver si al menos con las letras parte de esta congoja marcha y con ella el perdón que desde algún lugar quedó pendiente para entender que pasó con aquella pasión que se hizo humo.

Más yo misma no me entiendo, no es amor lo que proceso hacia tu recuerdo, eso pasó e incapaz sería de volver a él pero en mi alma un enigma se teje preguntándose qué sucedió exactamente.

Echo de menos nuestras conversaciones eternas, jamás me gustó hablar por teléfono pero sin embargo nos encantaba perdernos dos horas cada noche si no nos veíamos sólo para contarnos que tal el día. Donde quedaron tantos planes, nuestra escapada a esquiar juntos y a conocer Berlín.

Te marchaste ya estando juntos y dejándome sóla probablemente en el único momento en el que realmente te había necesitado y mientras yo quedé estancada en esos días intentando asimilar porque había pasado esto.

Y una brecha ha quedado en mis entrañas asumiendo que el amor marcho con la misma rapidez que vino dejando la intensidad como una mera anécdota en el corazón de los que lo vivimos con esa fuerza.

Espero acostumbrarme a olvidarte o al menos que no se me nublen los ojos cuando la vida te traiga a mi rutina.

Más tintinean en mis oídos la frase de Rafa : “Has de soltarlo Laura” … sin duda, pero que alguien me enseñe como.

Mientras te escribiré y me leeràs y nos preguntamos que hubiese sido de nosotros juntos sabiendo que nos hemos amado con locura y no hemos sido capaces de entendernos.

Recordando a Maitea

Mi querido Maitea :

 

Hoy quiero recordarte … y es que de todos los amores imposibles ninguno
como el tuyo, siempre fui una enamorada de los casos imposibles, siempre sentí
con fuerza por aquellos que de alguna manera las alas las habían dejado
aparcadas en algún arcón del recuerdo, o quizad dentro de ellos mismos.

 

Hoy me hubiese gustado hablar contigo pero lamentablemente el teléfono quedó
en manos de algún ladronzuelo y con él mis recuerdos, el recuerdo de un amor
profundo, un Maite zaitut desde dentro del corazón; creo que desde que te
retiraste poco a poco de mi vida y de mi corazón fui aprendiendo a vivir sin tu
voz, sin tus abrazos, sin tu risa … aprendí que el amor no correspondido se
siente dentro y se confunde, se mezcla y quizad sin darme cuenta también se
mezclen los sentidos.

 

Hoy miro las fotos y sonrío, desde que marchaste aprendí a vivir sin
amor porque te lo quedaste todo, a vivir la vida a mi manera esa que no entendías
pero te gustaba compartir; aún recuerdo el día que te cruzaste por mi camino,
un 15 de Agosto de hace ya dos años, cuando me preguntabas realmente porque la
gente valenciana tenía esa necesidad de ser tan extrovertida y amigable a lo
cual contesté con alguna copa de más que no es que los valencianos tuviesemos
necesidad de ser agradables sino que quizad los vascos eran demasiado sosos y
estaban un poco amargados con tanto frío.

 

Te recuerdo en nuestros días, esos que llegaste de casualidad y te
quedaste, por unos días … aquellos días en los que le pedía al dios más supremo
que no marchases nunca, que cada mañana como esos días que compartimos pudiese
contar con tus abrazos, pudiese escuchar el latir de tu corazón fuerte y la
sensibilidad de tus manos sobre mi cintura.

 

Recuerdo ese brillo en tus ojos, los ojos de un alma perdida que había
encontrado una luz a la que arrimarse pero que se encondía tras la manta de un
pasado que se negaba a dejar en el recuerdo para empezar una nueva vida.

 

Recuerdo nuestra despedida, ese día lloré todo lo que no había llorado
en años, recuerdo a Kike acompañandome esa noche porque sabía que necesitaba más
que nunca la compañía de un buen amigo, aunque claro, en ese momento ambos
llorabamos yo porque te marchabas y el porque se había vuelto a enamorar y tenía
miedo de no ser correspondido.

 

Lloré dos días seguidos sin parar, cada rincón me recordaba a ti … pero
allí estabas tu, en Donosti echandome tanto en falta como yo te echaba,
haciendo que la distancia se acortara hablando cuatro horas diarias aunque no tuviernamos
nada que contarnos.No llegué a sentirte lejos porque la ilusión de volver a
verte me hacía crecer tanto que el esperar la llegada de ese día me era
suficiente y mientras te escuchaba.

 

Recuerdo que durante ese tiempo llevaba tu collar en mi cuello, ese
collar de escalador cualquiera que me regalaste como el triunfo de la cima más
alta.

 

Aquel viernes dos semanas después cuando volví a aquella estación de
autobuses el corazón se me hizo un nudo, se mezcló la tristeza de recordar tu
marcha con la alegría de volver a verte.

Recuerdo al bajar de aquel autobús lo vacía  que me sentí de repente en un lugar
desconocido esperandote y como no tu llegada, esa primera imagen se quedó
gravada para siempre.

 

Recuerdo tu casa, aquella ventana en la que era capaz de estar horas
enteras viendo la montaña y el río, aquel paraiso desde una ventana que tantas
veces sueño; aquel parque, aquella charca llena de ranas junto al parque de al
lado de tu casa, aquella donde decías que las ninfas se sentaban sobre las
piedras a esperar los principes convertidos en rana.

 

Recuerdo nuestro paseo en Txendoki, no lograba entender que tras dormir
dos horas y tantas horas de autobús en un mismo día te pareciese maravilla la
idea de subir hasta la cumbre más alta, estaba cansada pero la maravilla de
aquellas vistas y el placer de compartirlas contigo me daba la fuerza suficiente
para disfrutar del camino … aun recuerdo como reías mientras me grababas
alucinado porque te contaba que aquellos arboles estaban llenos de vida, cuando
los abrazaba y les daba las gracias por guardar la magia de las hadas en sus
copas, por cuidar de Mari y de todas sus leyendas.

 

Te recuerdo sentado en la hierba, ese sol increible del mes de
Septiembre en una Donosti donde predominaba la niebla y la lluvia, decías que
quizad las hadas valencianas traían la magia del sol a las tierras vascas.Me
encantaba sentirte cerca, abrazandome con todos los sentidos, tus besos, tus
caricias, tus anhelos.

 

Parecía que cuando estabas conmigo el mundo estuviese sólo para
nosotros, yo sé que de alguna manera, más enamorado o menos pero siempre
ilusionado me diste aquello que pudiste y te aseguro que fue bastantae.

 

Siempre estabas, quizad tu corazón estuviese en otro lado, lejos
recapacitando o quizad curándose las heridas de un amor, pero siempre cuando te
necesitaba tus palabras estaban ahí, en el despertar, en el sueño; en las
noches lejanas que no te tenía y te buscaba en mis recuerdos fueran las horas
que fueran siempre estabas.

 

A veces se mezclan los recuerdos amargos, recuerdo nuestro ultimo fin
de semana, el más bonito que recuerdo en toda mi vida y a la vez el más duro y
triste; compartir con alguien que amas que nunca iba a ser tuyo … A veces en
mis pesadillas despierto recordando las lágrimas en la garganta y la presión en
el corazón de estar durmiendo a tu lado y saber que iba a ser la última noche. Esos
días fueron duros, porque entonces supe por fin que aquello que tanto sentía
había caducado.

 

A pesar de la distancia siempre te recuerdo, hay días que me siento en
el sillón de mi comedor y me pierdo recordando, ya no duele porque el tiempo
cura las heridas pero me gusta mirar a la pared de mi casa y recordar que mi
maitea ha existido en mi vida, me pierdo mirando Donosti en ese mapa lleno de
personajes místicos; me lleno de recuerdos y los disfruto y me siento bien de
pensar que he logrado dejar de amarte pero no de recordarte.

 

Me pregunto que será de ti Fran, donde se hayaran tus pasos, si el
tiempo te habrá devuelto a la vida y habrás recuperado tu esencia, me pregunto
si habrás vuelto con tu viejo amor o si quizad otro cuerpo haya explorado tus
pensamientos. Me apena no volver a saber de ti, porque te echo de menos.

A veces me conformo pensando que la vida te habrá devuelto por el
camino de la felicidad y ya no me necesites y como siempre decíamos que algún día
cuando yo encontrase mi sitio y tu el tuyo podríamos compartirlo y explicarle a
nuestros mundo que un día tu y yo tuvimos el nuestro.

 

Espero maitea que tu vida sea feliz, la mía continua dando vueltas, ya
sabes que la vida a veces para las ninfas es bastante complicada a pesar que le
guste vestir de vanalidad sus intenciones son profundas y realmente muy
sentidas.

 

Sabes, de alguna manera el corazón olvidó pero dejaste mella en el y
sus intenciones, a veces te busco en el vacío y confundo sentimientos porque me
recuerdan a ti, a veces pienso que en cualquier rincón quedo tan lleno que a
veces el mundo se me desvía buscando vascos o quizad corazones rotos que nunca
puedan volver a amar.

 

Aquí mi vida continua tal y como la dejaste, mi casa aunque he de
decirte que ya tengo agua caliente y que cobró un poco más de orden; espero
maitea algún día poder volver a abrazarte y decirte que siempre estarás en mi
corazón.

 

Muxus.

 

Mi fuerza, para ti … te necesitamos

Hoy quiero hablarte de amiga a amigo, porque si me pongo en el papel de tu sangre probablemente la misma hará que broten mis lágrimas al sentir que el aire esta noche se me escapa de los pulmones y la desesperación haga que las palabras se enreden y no consiga articularlas.

 

Quiero darte mi fuerza papa, tienes que luchar, luchar por la vida, has de ser fuerte. No tengas miedo, estamos aquí contigo cada día esperando tan solo que abras los ojos para que puedas vernos y sepas que estamos aquí; quiero secar mis lágrimas y las de los demás porque sé que tu nunca consentirías que nadie llorase por ti, porque tu entereza y tu valor está muy por encima de la pena. Yo confío en ti, me dejo la vida te lo aseguro jurando y perjurando a todos que volverás, que pronto de nuevo estarás entre nosotros para seguir disfrutando de nuestra presencia.

 

Fuerza papa, llena ese espiritu de luz, de amor y de apoyo, quedate con nuestras fuerzas, no las necesitamos sin ti, sabes, el otro día se me enmarañaban las lágrimas con la sonrisa como la telaraña que capturó el jugoso manjar de la esperanza; cuando de la noche a la mañana la vida parecía menguar cual mengua la luna cada día rayos de fuerza, bendita fuerza que cuando los más formados médicos vaticinaban los peores de los augurios resucitó la actividad de tus organos, cuando el milagro de la vida, y no milagro si no tu entereza y fuerza divina le planto la cara a los diagnósticos; porque tu papa, tienes el secreto de los alkimistas, el secreto de la vida … continuar con nosotros.

 

No sé que me apena más si verte inerte sobre la cama mientras te observamos o ver como los que te observan pierden la fé en ti, no imagino una vida sin ti, será porque no quiero imaginarla y porque sé que tienes el coraje y la entereza eterna de seguir creyendo en la vida.

 

            Estos días papá estoy viendo pasar mi infancia por tu cama; amigos que desde hace años van pasando; personas que te quieren y a las que nunca ví llorar y esta vez se derrumban tan solo ante la idea de que pueda sucederte algo. Con el tiempo y la edad olvidé que eras; me acostumbrá a verte como ese padre y no como ese amigo; ahora que me pregunto a veces quien eres porque no consigo identificarte entre tranto caos. A veces en el caos de la espera me pierdo en los recuerdos, son 32 años los que han pasado desde el día en que me viste por primera vez yo he pasado los mismos y quizad con el tiempo haya olvidado darle preferencia a ti mismo que a mi misma. Ahora lamento millones de cosas que no te dijé, ideas que pensé y no te conté; ahora me encuentro como una niña perdida … tengo el resentimiento hacia el mundo por no quererte lo suficiente, me enfado con esas personas que quisiste y ahora no se acuerdan de ti, me enfado con esos que en su aburrimiento vaticinan o chismorrean sobre los acontecimientos; ahora me enfado con el mundo porque quiere hacer creer a todos que quizad no vuelvas.

 

            Yo creo en ti, creo en ti más que en el día que amanecerá seguro, creo en tu fuerza, creo en tu vitalidad; yo me enfrento al mundo si hace falta con uñas y dientes para decirles que mi padre dentro de poco abrirá los ojos con fuerza y sonreirá de nuevo.

 

            En los momentos de nada me he vuelto más observadora; no me di cuenta jamás de que tienes la suerte de vivir la historia de amor más hermosa que he conocido en mi vida. Me parece increíble lo afortunado que eres de tener una mujer como mi madre …envidio la fusión y la complicidad que ambos os habeis entregado cada día y que pasaron desapercibidos a mis ojos; papá, debes volver porque sin duda la mujer de tus sueños con la que tuviste la suerte de vivir la más bella historia te está esperando. Ella cada día se levanta pensando cuando llegará el momento de que vuelvas a darle un beso, creo que con el tiempo se ha conformado simplemente con escuchar tu voz. Creo que hace tiempo que dejó de vivir para ella porque escogio vivir para los demás, pero ahora más que nunca papá vive por ti y necesitamos que estés junto a ella para devolverle la vida porque se está marchitando.

 

            Tienes que esforzarte, tienes que crecer, tienes que luchar, tienes que tener fuerza, coraje y valor, sé que lo tienes pero ahora te lo pido con más fuerza, si hace falta lo estaré repitiendo mil veces hasta que me escuches.

 

            Sabes que mi vida es un caos, siempre lo fue y por eso quizad me tuvieses un cariño especial, porque sabías que siempre tenías razón y nunca quise escucharte; el otro día cuando marché a arreglar unos papeles y volví al hospital encontré a mamá llorando, se me vino el mundo abajo, pensé dios … malas noticias de nuevo … encontré a mamá sentada en una silla llorando a moco tendido; sólo conseguí entender dos palabras … “Mi chico se queda, quiere luchar … “, creo que ese día fue uno de los más hermosos de mi vida saber que al menos lo estás intentando.

 

            Pensé en esas dos palabras, “Mi chico” … vi una madre que volvía a sonreir, una mujer enamorada y feliz; te vi a su lado aunque no estabas,  pensando probablemente que no te gustan los espectáculos dantescos  y que esta mujer como siempre se emociona con cualquier cosa. Entonces te imaginé a su lado mirándola; y asegurando que no entendías como dudaban de tu entereza.

 

            Sabes papá, no quiero contarte lo mal que me siento, porque la verdad es que resultaría egoísta, quiero decirte simplemente que espero que vuelvas para poder abrazarte y decirte todo lo que te has perdido; está bien que descanses, en esta vida pasaste mucho y no está mal que estes en reposo, pero dime papá al menos que este reposo será constructivo para ti y cuando despiertes la vitalidad te llenará por entero para devolvernos la necesidad de tu presencia.

 

            Aquí todo sigue igual, aunque pasen los días las situaciones son las mismas, mamá cada día más allá de que el mundo se acabe va a buscarte, aunque sea solo para verte desde la ventana, Ana Cristina le acompaña, ella siempre dice que cada uno hacemos nuestra vida y la que siempre le quedará será ella. Ana se está portando como una señorita, creo a veces que en el fondo es la más fuerte de todas; Alfonso anda perdido, es el pequeño y a veces casi nos olvidamos de él; el otro día fuera de hora nos colamos en el pasillo, yo para verte en medio de las rendijas y el para desde el pasillo cantarte la canción que tanto te gusta de Serrat; tenía un ojillo en el trocito de persiana q me dejaba verte y el otro en él viendo como llorando se cruzaba el pasillo de arriba abajo recordandote eso de “Caminante no hay camino se hace camino al andar … “. Beatriz a veces no está, siempre viene pero se pierde; creo a veces que intenta mantener tanto el tipo que se derrumba sin enterarse. El otro día nos discutíamos todos porque queríamos hablarte a la vez; Javi a veces viene, el pobre tuvo que entrar en casa  en ayuda deprisa y corriendo para dar un poco de coherencia a tanto caos, es buena gente y ha levantado alguna miradita entre las nenas de las visitas.

Angelica pregunta por ti, no hemos sabido q explicarle, le dijimos que estabas en el hospital y ella está haciendo planes para cuando vuelvas todas las cosas que quiere hacer contigo. A veces cuando nos ve llorar nos pregunta porque lloramos; creo que se siente culpable. El otro día mamá le dio una muñeca y le dijo que la guardase porque esa se la habian regalado el iaio y la iaia; desde entonces dice que es su muñeca preferida y que piensa cuidarla mucho para que cuando el iaio vuelva pueda ver que bonita la tiene.

 

Joseph te vió el otro día, creo que el tampoco entiende exactamente que sucede, yo creo que es mejor así; tuvimos un dilema si dejarle o no entrar pero al fin y al cabo creo q el también merece darte un besito aunque sea tras el cristal.

 

Yo papá estoy aprendiendo a perder mis miedos, todas las mañanas q puedo acudo con mamá y Ana a verte, la verdad es que son unas santas porque creo que en estos días hemos aprendido todas las maneras de perderse desde la Fe hasta Silla, el otro día mismo quise coger un atajo y terminamos llegando a Silla pasando por la Malvarrosa. Ellas no se quejan, saben que en el fondo pongo todo mi esfuerzo pero no doy para más en materia de volante; te echos de menos.

 

Por eso papá quiero que luches, porque queremos todos compartir este día a día contigo, queremos que vuelvas para que puedas disfrutar con nosotros de esta, tu vida.

Felicidades Maitea

Mi querido Maitea :

 

Hace tiempo que quiero escribirte, tanto que ni yo misma recuerdo cuando fue ese día porque sin querer son tantos que envolviéndolos todos juntos hacen un día grande, casi tan grande como todo lo que te hecho de menos. Desde que te marchaste han pasado tantas cosas que aunque a veces por teléfono hemos hablado creo que no te las he contado todas. Ayer mientras ibamos en el coche con mi hermana me acordé de ti, me acuerdo muchas veces, a veces pienso que sobrevivo a los altibajos de amores itinerantes intentando refugiarme en tu cariño como si el día que te cruzaste decidiese idealizar nuestro amor como una coraza inmensa para olvidar los abateres de cariños sin sentido y amores mal encaminados … quizad no te olvide o quizad no quiera olvidarte porque a mi manera tu recuerdo me llena tanto que me hace pensar que solo tu aunque no supiste amarme o quizad no llegaste a entenderte a ti mismo eres la única persona en la que a día de hoy sería capaz de luchar por tenerte. Idealicé nuestro romance con tanta ansia que el perdon, el cariño y los recuerdos se fusionaron de tal manera que cuando te pienso una sonrisa me ilumina el alma; una ilusión me llena … volver a verte, pasear por Euskadi como si el tiempo y los llantos hubiesen dejado de existir con la distancia, esa que lamentablemente terminó con la ilusión de nuestros sueños.

Me pregunto muchas veces que encontré en ti, no fuiste gran amante y tampoco gran luchador, me quisiste a la manera que quieren las personas cuando están destrozadas, un amor a medias e insulso, un amor conformado en el recuerdo de otros recuerdos no míos pero que te confundían … quizad te eche de menos y te quiera tanto porque fuiste la única persona que sin sentir me amaste de la manera que aman los corazones limpios pero destrozados, porque cada vez que mi grito de auxilio buscaba un halo de esperanza siempre estabas detrás sin amarme pero si para cuidarme, porque tu supiste entender que las hadas no les importa regalar sus alas para enseñar a volar al que necesita … hoy igual que ayer y cada día que no nos hemos vuelto a ver eres el primero que me has cuidado y me has pensado has sido tu.

Hoy quiero recordar ese día en que te cruzaste por el camino, era un quince de Agosto, día de Santas Madres y Marias piadosas, a que mala hora te cruzaste por el camino para que las de arriba se apiadaran de este corazón que al cruzarte lo dejaste herido de muerte. En aquel momento pude sentir la locura de un amor incondicional, una película que en mi corazón se quedó gravada, celuloide de esperanzas, sueños y lucha por un amor imposible porque debía reposar antes.

Viniste a pasar un fin de semana que se alargaron a diez días, días inolvidables que mientras no estaba aunque mi corazón yacía a tu lado fueron los más hermosos que recuerdo en los últimos cuatro años, noches dormida entre tus brazos vistiendo de sueños la esperanza de no perderte nunca aún sabiendo que tu corazón estaba frágil, noches de risas, de complicidad de magia … noches de mariposas que revoloteaban desde mi estomago hasta el tuyo .., te recuerdo, aquí esperando mientras grababas a sashita, mientras planificabas que hacer en una tarde de Agosto … no entendía, no entendía como tus ojos se perdían en los míos, como podías compartir tantas ilusiones y siempre estar presente sin amarme, no concebía que simplemente la nitidez de tu corazón te invitaba a cuidarme porque mi locura te había llenado el vacío de sueños y sin querer te había devuelto la ilusión de sentir sin querer … como mi fuerza, y mi amor eran suficientes para vestir un vacío de ilusiones del ser más empobrecido en la espera de entenderse al menos a si mismo.

Recuerdo el día que marchaste, lloré tanto que a día de hoy me vuelven las lágrimas sólo de recordarlo, era una noche de viernes, un viejo amigo me acompañó en mi suplicio y me confesó que estaba enamorado … esa noche aunque triste fue mágica porque mi ninfa marchó contigo a cuidarte a la espera de volver a encontrarnos.

Cuantas conversaciones eternas deshaciéndonos en ilusiones, conversaciones psicoanalíticas sobre ti mismo como reflejo de mi y yo de ti, esa ilusión ante la espera de volver a encontrarnos, a abrazarnos, a sentirnos; esa exquisitez para preparar ese momento que aunque corto se alargaba cada día con la ilusión de volver a encontrarnos.

No hay momento que no me llene el corazón al recordarlo, los buenos y quizad los malos, te analizo a ti que en la distancia entendiste de repente que no podías continuar sintiendo sin sentir y yo que me obligaba a entenderte como si fuese una esclava de la esperanza … noches de viernes en casa esperando que se hicieran las seis para ir a recogerte, para ver junto a ti el amanecer en la malvarrosa, noches de Euskadi vestidas de valencia intentando creer en un amor imposible pero hermoso.

El amor más romántico con los finales más tristes, más emblemáticos y más duros … el día que quise descubrir Euskadi perdi el corazón de un vasco. Fueron dos meses apenas lo que el amor tuvo contacto físico, en que nuestras almas se fusionaron para encontrarse pero las cumbres de las distancias y los sentimientos no entendidos o asimilados pudieron con la ilusión de una ninfa y un principe derrotado por un manuscrito hecho pedazos que fue arrastrado por las aguas del río.

Hoy, tras casi ocho meses de conocerte y casi seis de no haberte visto te recordé con cariño en un coche; un amigo en un coche, que más que amigo empieza a ser cuñado me dijo :

         Laura, el amor duele y no tienes que hacerte una coraza porque entonces dejarás de ser tu misma para ser una coraza que se niega a vivir con naturalidad el amor que es la espera y la paciencia, el tesón y el resultado de la lucha.

 

Quizad sus palabras no eran las exactas pero mirando hacia atrás la única persona en la que pensé que podría esperar hubiera sido por ti, he vivido otras ilusiones desde que marchaste, he conocido personas muy especiales … pero sentir con solidez y arropo sólo tu recuerdo; sombras de historias una tras otra de historias vividas.

Hoy, tras unas semanas de no escucharnos he vuelto a acordarme de ti, hace días que quería llamarte pero sabes que la miseria del día a día te priva de existenciales como el mismo teléfono y hoy al volver a escucharte he sonreido.

De todas las miserias como decía al menos una buena noticia, que al fin tu lucha ha valido la pena; que quizad en temas del corazón no conseguiste la plaza pero en el paraíso del tesón y la lucha por tus sueños has conseguido al menos hacerte un sitio en el paraíso de las llamas, espero buen amigo y eterno compañero que al menos ahora que podrás apagar fuegos empieces a matar esos fantasmas que queman y te hicieron sucumbir al avance de tus miedos y quimeras. Aquí como siempre las ninfas que otorgan y entregan estarán esperandote para abrazarte y celebrar lo que un día aquí empezaste … tu plaza para emprender el camino hacia el mundo de los apaga-fuegos.

Un besote Maitea, mi corazón quedó en euskadi pero tu destino sin duda empezó en Valencia, la ciudad de los Valientes.